Las autoridades aeronáuticas de Estados Unidos investigan un incidente ocurrido en el Aeropuerto Internacional Logan de Boston que obligó a un avión de Delta Air Lines a abortar su maniobra de aterrizaje para evitar una posible colisión con otra aeronave.

De acuerdo con la Administración Federal de Aviación (FAA), el vuelo 2351 de Delta, procedente de Dallas, tuvo que ejecutar una maniobra de aproximación frustrada, conocida en aviación como “go-around”, después de que un avión de American Airlines iniciara su despegue desde una pista que se cruza con la utilizada por la aeronave de Delta.

Expertos en seguridad aérea señalaron que ambos aviones llegaron a estar separados por aproximadamente 90 metros (300 pies), una distancia considerada preocupante para operaciones de este tipo. La FAA abrió una investigación para determinar las circunstancias exactas del incidente y establecer si se presentaron fallas en los procedimientos de control de tráfico aéreo o en las comunicaciones entre las tripulaciones.

Delta Air Lines informó que la tripulación actuó de acuerdo con los protocolos de seguridad y coordinó la maniobra con los controladores aéreos. La aeronave, que transportaba 129 pasajeros y seis miembros de la tripulación, aterrizó posteriormente sin inconvenientes y los ocupantes desembarcaron con normalidad.

Las aproximaciones frustradas son procedimientos rutinarios diseñados para garantizar la seguridad de los vuelos cuando las condiciones de aterrizaje no son adecuadas o existe algún riesgo potencial en la pista. Sin embargo, el caso ha despertado preocupación debido a la reducida distancia que habría existido entre las dos aeronaves.

El incidente se suma a una serie de eventos recientes que han puesto nuevamente el foco sobre la seguridad operacional en los aeropuertos estadounidenses, mientras organismos reguladores y legisladores analizan medidas para fortalecer los controles y prevenir accidentes en el espacio aéreo nacional.