El paso de James Aguirre por Once Caldas fue su mejor etapa como portero profesional

En Manizales, Aguirre encontró la continuidad y la regularidad que definen a los grandes arqueros. Desde su llegada en 2024 disputó 109 partidos con el equipo blanco, una cifra que habla de un portero que nunca perdió la confianza de su cuerpo técnico y que respondió en los momentos más exigentes. Su mejor tarjeta de presentación es haber mantenido el arco en cero en 39 de esos encuentros, lo que significa que casi en cuatro de cada diez partidos que jugó con el Once, el equipo rival simplemente no pudo marcarle. Una estadística que en el fútbol colombiano no es menor y que justifica sobradamente el interés que despertó en otros clubes del rentado local.

El momento más especial de su etapa en Manizales llegó en la Copa Sudamericana, donde acompañó al Once Caldas en una campaña histórica que los llevó hasta los cuartos de final del torneo continental. Aguirre fue una pieza clave en esa aventura internacional, parando penales, salvando puntos en partidos complicados y siendo reconocido por la prensa caldense como uno de los mejores jugadores del equipo en esa competencia. La serie ante Independiente del Valle que terminó en penales fue el punto más alto y más doloroso al mismo tiempo, y Aguirre la vivió desde adentro con la camiseta en la mano. Ese bagaje internacional es exactamente lo que Millonarios necesitaba en su segundo portero, un jugador que ya sabe lo que es defender un arco en noches de Copa y no se achica ante la presión.