Las reservas internacionales de Japón registraron en agosto su mayor caída histórica, según datos divulgados este lunes. El descenso se produjo después de que las autoridades realizaran una nueva intervención para vender dólares y comprar yenes.
Las reservas quedaron en alrededor de 1,208 billones de dólares al cierre de agosto, frente a 1,287 billones un mes antes. La operación buscó contener la debilidad de la moneda japonesa y reducir la presión sobre la economía.
El comportamiento del yen continúa siendo observado por los mercados internacionales, especialmente porque los movimientos de la moneda japonesa pueden influir en los flujos de inversión y en las decisiones de los bancos centrales.