Un trotamundos del fútbol que recorrió tres países antes de llegar a Colombia
La historia futbolística de Javier Burrai es la de un hombre que nunca se quedó quieto y que construyó su carrera ladrillo a ladrillo en diferentes países y culturas. Arrancó en el fútbol argentino con Arsenal de Sarandí, donde ganó sus primeros títulos y se formó como portero profesional, y desde ahí comenzó un periplo que lo llevó por clubes de distintas ligas con personalidades muy diferentes: Guillermo Brown, Sarmiento de Junín, Gimnasia y Esgrima de Jujuy, Talleres de Córdoba y de nuevo Sarmiento en Argentina, además de un paso por el FC Locarno de Suiza que lo expuso al fútbol europeo. Su etapa más transformadora llegó en Ecuador, donde defendió los colores del Barcelona Sporting Club de Guayaquil y del CD Macará, ganó la LigaPro y se convirtió en una figura tan querida en ese país que obtuvo la nacionalidad ecuatoriana y llegó a ser convocado a su selección nacional.
Lo que hace a Burrai especialmente valioso para Millonarios no es solo la cantidad de clubes que tuvo sino la calidad de los escenarios donde compitió. En Talleres de Córdoba jugó Copa Libertadores ante rivales de primer nivel continental, en Barcelona de Guayaquil disputó la Sudamericana, y con la camiseta de Sarmiento sostuvo su nivel en la Primera División argentina con números de élite. Cada uno de esos escenarios le dejó al portero de San Nicolás una capa adicional de experiencia, lectura del juego y templanza que no se puede fabricar en un entrenamiento. Hoy en el Monumental de Lima ante Universitario, Burrai tiene su primera oportunidad de mostrar todo ese bagaje con los colores azules de Millonarios.
