La empresa de entregas de comida DoorDash llegó a un acuerdo por US$131,5 millones con una agencia reguladora de la ciudad de Nueva York después de reconocer que miles de repartidores recibieron pagos inferiores a los que les correspondían o tuvieron retrasos en el pago de sus ingresos. El acuerdo se produjo después de una investigación realizada por el Departamento de Protección al Consumidor y al Trabajador de Nueva York sobre posibles incumplimientos relacionados con las normas salariales.
La propia compañía reconoció los errores y admitió que algunos de sus repartidores no recibieron correctamente el dinero que debían recibir. DoorDash explicó que los problemas estuvieron relacionados principalmente con la manera en que su sistema calculaba la remuneración de los trabajadores y con determinadas fallas técnicas de su plataforma.
Uno de los puntos centrales del acuerdo está relacionado con el tiempo de espera entre una entrega y otra. Tradicionalmente, las aplicaciones de reparto han calculado los ingresos de los trabajadores principalmente a partir del tiempo que estos permanecen realizando una entrega. Sin embargo, las normas implementadas en Nueva York establecen que los repartidores también deben recibir una compensación por el tiempo que permanecen conectados a la aplicación y disponibles para recibir nuevos pedidos.
Esta diferencia en la forma de calcular los ingresos se convirtió en uno de los principales conflictos entre DoorDash y las autoridades de Nueva York. La empresa tuvo que revisar la manera en que contabilizaba el tiempo de los trabajadores cuando estos estaban esperando nuevas órdenes.
De los US$131,5 millones contemplados en el acuerdo, aproximadamente US$83 millones están destinados a solucionar precisamente la disputa relacionada con el cálculo del pago correspondiente al tiempo que los repartidores permanecían conectados a la plataforma entre una entrega y otra.
El caso se suma a una disputa más amplia entre las empresas de la llamada economía colaborativa o gig economy y las autoridades de Nueva York. Plataformas como DoorDash, Uber Eats y Grubhub han enfrentado diferentes discusiones y conflictos con funcionarios de la ciudad por asuntos relacionados con salarios, propinas, condiciones laborales y obligaciones de las compañías frente a los trabajadores.
Durante años, muchas aplicaciones de reparto establecieron sistemas en los que los trabajadores recibían principalmente pagos por las entregas realizadas. Esto significaba que el tiempo durante el cual un repartidor permanecía conectado a la aplicación esperando un pedido podía no ser remunerado de la misma manera.
Las regulaciones de Nueva York cambiaron esta situación al establecer mecanismos para compensar también el tiempo en el que los trabajadores permanecen disponibles para recibir pedidos. El objetivo de estas normas es garantizar que los repartidores reciban una remuneración que tenga en cuenta una mayor parte del tiempo que dedican a trabajar mediante las plataformas digitales.
DoorDash atribuyó parte de los problemas a la complejidad de los cambios introducidos en el sistema de salario mínimo para repartidores del estado de Nueva York en 2023. Estas normas establecen diferentes condiciones de pago dependiendo de factores como el condado en el que trabaja el repartidor, las propinas recibidas y otros elementos relacionados con la operación de la empresa.
La compañía también explicó que no todos los problemas estuvieron relacionados con la interpretación de las normas. Algunos fueron ocasionados por fallas técnicas de software, que provocaron errores en el cálculo de los pagos. Además, las entregas que incluían varias paradas pudieron generar dificultades adicionales para determinar correctamente cuánto debía recibir cada trabajador.
Como consecuencia de estos errores, algunos repartidores recibieron menos dinero del que les correspondía, mientras que otros tuvieron que esperar varios días o incluso semanas para recibir los pagos pendientes.
DoorDash reconoció que aproximadamente 264.000 trabajadores se vieron afectados de alguna manera por los problemas identificados. Sin embargo, la empresa señaló que las transacciones afectadas representaron menos del 1 % de todas las operaciones realizadas en Nueva York.
Uno de los datos más importantes de la investigación es que los errores del sistema provocaron que aproximadamente US$6,6 millones en salarios no fueran entregados a los repartidores. Además, otros US$5,7 millones sí fueron pagados, pero con retrasos que en algunos casos llegaron a varios días o semanas.
La empresa sostuvo que los errores no fueron intencionales y aseguró que ya realizó modificaciones en sus sistemas para corregir las fallas de software que provocaron los problemas. También señaló que reconoce que, aunque los errores no hayan sido deliberados, eso no significa que sean aceptables.
DoorDash indicó además que los repartidores de la ciudad de Nueva York reciben, en promedio, alrededor de US$30 por hora de trabajo activo. Sin embargo, la discusión sobre el pago del tiempo de espera muestra que existe una diferencia importante entre el tiempo en el que un trabajador está realizando una entrega y el periodo en el que permanece conectado y disponible para recibir pedidos.
El acuerdo de Nueva York representa, por tanto, un nuevo capítulo en el debate sobre las condiciones laborales de quienes trabajan mediante aplicaciones digitales. Estas plataformas han transformado la manera en que millones de personas realizan entregas, transportan pasajeros y ofrecen diferentes servicios, pero también han generado interrogantes sobre cómo deben calcularse los salarios y qué responsabilidades tienen las compañías frente a quienes utilizan sus aplicaciones para trabajar.
El caso de DoorDash pone de manifiesto que los sistemas tecnológicos utilizados para calcular pagos pueden tener consecuencias económicas importantes para los trabajadores cuando existen errores o cuando las reglas laborales cambian y las plataformas no consiguen adaptar correctamente sus sistemas.
También muestra la creciente intervención de las autoridades municipales en el funcionamiento de las empresas de la economía digital. Nueva York ha establecido normas específicas para los trabajadores de reparto y ha aumentado la supervisión sobre las plataformas con el objetivo de garantizar que se cumplan las obligaciones salariales.
Para los repartidores afectados, el acuerdo significa que una cantidad considerable de dinero será destinada a resolver los problemas relacionados con los pagos. La compensación busca atender tanto las diferencias salariales como otras situaciones derivadas de los retrasos y de la forma en que DoorDash calculó las remuneraciones.
En términos generales, el caso refleja una transformación en el mercado laboral provocada por las aplicaciones digitales. Los trabajadores que utilizan estas plataformas dependen de sistemas automatizados para recibir pedidos, calcular distancias, determinar tarifas y registrar sus tiempos de actividad. Por esa razón, cualquier error tecnológico o interpretación incorrecta de las normas puede terminar afectando directamente sus ingresos.
La disputa también deja en evidencia la importancia de definir con claridad qué se considera tiempo de trabajo en la economía de las aplicaciones. Mientras las empresas pueden considerar que una entrega activa constituye el periodo principal de trabajo, las autoridades de Nueva York han establecido reglas que también toman en cuenta el tiempo durante el cual los repartidores permanecen conectados y disponibles.
En conclusión, DoorDash deberá pagar US$131,5 millones tras reconocer problemas en el pago de miles de repartidores en Nueva York. Los inconvenientes estuvieron relacionados tanto con la aplicación de las normas salariales como con errores técnicos y situaciones vinculadas a entregas con múltiples paradas. El caso afecta a unos 264.000 trabajadores y pone nuevamente sobre la mesa el debate sobre los derechos laborales, los salarios y las responsabilidades de las plataformas digitales frente a sus repartidores.
