Déficit fiscal, deuda pública, recorte del gasto, confianza de los mercados y riesgo de desabastecimiento energético conforman el complejo panorama que deberá enfrentar la administración del nuevo presidente electo.

Un déficit que condiciona el margen de maniobra

Miguel Gómez Martínez, ministro de Hacienda designado.

El primer desafío económico del gobierno de Abelardo de la Espriella será enfrentar el deterioro de las finanzas públicas. Aunque el Ministerio de Hacienda saliente proyectó un déficit fiscal del 5,3 % del Producto Interno Bruto (PIB) para 2026, el Comité Autónomo de la Regla Fiscal (Carf) estima que podría llegar al 7,4 %, un nivel similar al registrado durante la pandemia. A esto se suma una deuda pública que, según ese organismo, alcanzaría el 61 % del PIB, el porcentaje más alto de la historia reciente. Estas diferencias han llevado al equipo de empalme a exigir un diagnóstico preciso sobre la situación fiscal antes de asumir el gobierno, pues de ello dependerán las decisiones económicas de los primeros meses de mandato.

Ajuste fiscal para recuperar la confianza

José Manuel Restrepo, vicepresidente electo.

Con un panorama fiscal complejo, la nueva administración prepara un plan para reducir el gasto público hasta en 60 billones de pesos, cerca del 3 % del PIB, como parte de su estrategia para estabilizar las cuentas nacionales. Al mismo tiempo, el vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, manifestó preocupación por contratos firmados durante las últimas semanas del gobierno saliente y pidió que no se radique una nueva reforma tributaria ante el Congreso, al considerar que esa iniciativa debe ser presentada por la administración entrante. En paralelo, Abelardo de la Espriella encargó a su futuro ministro de Hacienda, Miguel Gómez Martínez, iniciar contactos con organismos multilaterales para buscar alternativas que permitan mejorar las condiciones de la deuda pública.

El reto de garantizar la estabilidad económica

Camilo Sánchez Ortega, Presidente de la Asociación Nacional de Empresas de Servicios Públicos y Comunicaciones.

Además del frente fiscal, el nuevo gobierno deberá responder a riesgos que podrían afectar el crecimiento económico durante los próximos meses. Entre ellos sobresale la posibilidad de un desabastecimiento de energía eléctrica y gas natural ante la llegada del fenómeno de El Niño. El Consejo Gremial Nacional ha pedido acelerar el pago de obligaciones con las generadoras térmicas, garantizar el suministro de combustibles, destrabar proyectos de generación y transmisión de energía y promover campañas de ahorro entre los ciudadanos. A este panorama se suma el respaldo del Banco Interamericano de Desarrollo, que anunció una cooperación técnica no reembolsable por 60 millones de dólares para apoyar el inicio de la nueva administración. Mantener la estabilidad energética y recuperar la confianza de los mercados serán factores determinantes para impulsar la inversión y sostener la recuperación económica del país.

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