La prioridad número uno del Real Madrid para la temporada 2026-27 es recuperar el título de LaLiga después de dos campañas en blanco, y Mourinho lo tiene absolutamente claro desde su llegada. El técnico portugués, que firmó contrato hasta 2029, transmitió desde el primer día la filosofía que lo hizo grande en su primera etapa: las ligas no se ganan en los clásicos sino en los campos donde otros se dejan puntos, y para eso reforzó el plantel con perfiles competitivos y ganadores. Las incorporaciones de Marc Cucurella desde el Chelsea por 60 millones como lateral izquierdo, Ibrahima Konaté desde el Liverpool libre de contrato en la defensa central, Denzel Dumfries desde el Inter por 20 millones en el lateral derecho y Bernardo Silva libre del Manchester City en el mediocampo conforman un bloque nuevo pensado para la regularidad y la solidez que faltaron en las últimas dos temporadas.

El segundo gran objetivo es la Champions League, donde Mourinho quiere construir un equipo de ensueño que compita desde la primera jornada. El técnico pidió a Florentino un mediocampista creativo adicional y el nombre que más suena es Rodri, campeón del mundo con España en el Mundial 2026 y dispuesto a regresar a casa desde el Manchester City por alrededor de 50 millones de euros. Con Bellingham como motor, Bernardo Silva como creador y potencialmente Rodri como ancla defensiva, el mediocampo blanco podría ser el más completo de Europa. El debut oficial ante el Espanyol el 22 de agosto será el primer examen de un proyecto que no admite otro resultado que ganar, porque en el Bernabéu dos temporadas sin títulos ya son demasiadas.