Las pobres cuentas que entrega el Congreso saliente

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Radicación ley de orden público en el Congreso
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Le apostaron a proyectos de grueso calibre que dieron de qué hablar no solo por su impacto socioeconómico, sino también por las trabas para sancionarlos.

Entre tropiezos como la pandemia por el covid-19, el Congreso que sale este miércoles surtió debates por cuatro años que fueron opacos, pues, así como prosperó la reforma tributaria y la Ley de Seguridad Ciudadana, se les cayeron la cadena perpetua y el cambio al Código Electoral.

Detrás de esa variable hay una foto de 171 representantes y 105 senadores que hicieron un leve control político –salvo la oposición–, y que le apostaron a proyectos de grueso calibre que dieron de qué hablar no solo por su impacto socioeconómico, sino también por las trabas para sancionarlos.

Ejemplo de ello es la Ley de Inversión Social, la conocida reforma tributaria 2.0 que tras resbalones en el legislativo le fue aprobada al Gobierno Nacional a finales de 2021. Esa vez logró el respaldo de 76 senadores en la plenaria, y no fue la única ocasión en la que logró mayorías.

La virtualización de la justicia, el continuismo del Ministerio de Ciencia y la Ley de Transición Energética fueron otros planes en los que el Ejecutivo avanzó sin tener al presidente Iván Duque inmiscuido de lleno en el Legislativo. Asimismo, otras propuestas que triunfaron y ahora son ley son el Internet como servicio público esencial y la segunda vuelta para la elección a la Alcaldía Mayor de Bogotá.

Sin embargo, no todo fue color de rosa, ya que al hacerles el examen jurídico varias leyes se cayeron en medio de serios sinsabores.

Periodo de pocas reformas

Uno de los halones de oreja más estruendosos hechos al Congreso, fue por su baja gestión para finiquitar reformas. Prueba de ello es que la Corte Constitucional tumbó la reforma a la Ley de Garantías, que en su momento fue aprobada por 35 reelectos el 13 de marzo.

A ellos, el alto tribunal les hizo un fuerte llamado de atención porque votaron sí a la modificación bajo una ley ordinaria, cuando tenían que hacerlo bajo una estatutaria al tratarse de un asunto de suma importancia.

También se hundió la reforma al Código Electoral que buscaba paridad de género. Al proyecto impulsado por la Registraduría, el Congreso le dijo sí durante sesiones extraordinarias, algo que era abiertamente inconstitucional y por eso se cayó en la Corte el pasado 21 de abril.

Sumado a ello, tampoco se tomaron las riendas en debates delicados como la despenalización del aborto y la ampliación de la eutanasia. A ese listado de sinsabores se sumó la cadena perpetua para violadores de menores de edad, proyecto de ley que se hundió pese a que había sido sancionado por el presidente Iván Duque –uno de sus impulsores– el 6 de julio de 2021.

El cierre de estos cuatro años termina con un control político en el que primaron cinco mociones de censura a ministros principalmente por operaciones militares.

En 2019 fue Guillermo Botero, quien renunció antes de la votación en el Congreso que lo daba como derrotado. Luego vino Carlos Holmes Trujillo, y por último el actual ministro Diego Molano. En esos debates, los que radicaron las ponencias fueron congresistas de la oposición, que para el nuevo periodo van a ser bancada de Gobierno.

Con esa fotografía de triunfos y derrotas en Cámara y Senado, el nuevo Congreso –con partidos de Gobierno, opositores e independientes a bordo, tendrá que saldar sus vacíos y discutir temas que siguen generando polémica. Entre ellos están la prohibición a las corridas de toros, el recorte a las vacaciones de los congresistas, y el Acuerdo de Escazú.

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