Argentina en la final del mundo y un país que no puede contener la emoción que le desborda

Lo que está viviendo Argentina en este Mundial 2026 va mucho más allá del fútbol y los hinchas lo demuestran en cada rincón del planeta. El Obelisco de Buenos Aires se tiñó de celeste y blanco después de cada victoria, con cientos de miles de personas saliendo a las calles espontáneamente sin que nadie lo organizara, desde Jujuy hasta Tierra del Fuego, desde Madrid hasta Miami donde la hinchada argentina llenó estadios enteros cantando Muchachos con las voces rotas. Después de la remontada ante Inglaterra en Atlanta, las imágenes de familias enteras llorando abrazadas frente a las pantallas gigantes en el Obelisco recorrieron el mundo y recordaron al planeta entero que hay pocos pueblos tan apasionados por el fútbol como el argentino.

Lo que hace especial esta emoción es el contexto que la rodea: Argentina sabe que está viviendo posiblemente el último gran torneo de Messi y eso convierte cada partido en algo que trasciende el resultado. Los hinchas que viajaron desde Argentina para seguir al equipo por Estados Unidos gastaron los ahorros de años, durmieron en autos y acamparon en estacionamientos con tal de estar cerca de su selección, y cada uno de ellos tiene una historia de sacrificio que refleja la profundidad de ese amor. Este domingo en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, Argentina enfrentará a España en la final más esperada en décadas, y en Buenos Aires ya se están preparando los palcos gigantes, las pantallas y las botellas de champán para una celebración que el país entero siente que ya merece, independientemente del resultado, por haber acompañado a esta generación hasta el último baile del más grande de todos los tiempos.