El impacto del terremoto también se siente con fuerza en el sistema educativo colombiano. Según información publicada por El Espectador, más de 2.000 instituciones educativas resultaron afectadas, lo que ha obligado a buscar alternativas para garantizar que miles de estudiantes puedan continuar sus clases mientras avanzan las labores de recuperación. Entre las propuestas se encuentran los llamados megadomos escolares, estructuras que podrían utilizarse temporalmente para reemplazar o complementar los espacios educativos afectados. La situación es especialmente delicada porque, además de los daños físicos en colegios, comunidades enteras todavía enfrentan problemas de vivienda, transporte y acceso a servicios básicos, factores que dificultan la continuidad normal de las actividades académicas.

