Las plazas, parques y espacios culturales de Pasto han sido el escenario donde numerosos jóvenes han encontrado formas alternativas de expresión artística. Entre ellos se encuentra Mathew Santiago Burbano Rodríguez, un joven de 20 años que ha hecho del freestyle y las batallas de rap una de sus mayores pasiones.
Su historia con la cultura hip hop comenzó hace aproximadamente siete años, cuando empezó a asistir a diferentes eventos organizados en la ciudad. Recuerda que frecuentaba espacios como el Parque Bolívar, el centro comercial Unicentro y escenarios culturales vinculados a instituciones educativas, donde se realizaban encuentros de improvisación y competencias de rap que despertaron su interés por este movimiento artístico.
«Las batallas de rap capturaron mi atención hace unos siete años. Yo bajaba a las plazas y a los eventos que se realizaban en diferentes lugares de la ciudad. Me gustaba ver cómo los participantes improvisaban y expresaban sus ideas a través de las rimas», comenta el joven.
 
Improvisación
Fue entre los 13 y 14 años cuando decidió dar el paso de espectador a participante. Lo que comenzó como una curiosidad terminó convirtiéndose en una actividad constante que le permitió desarrollar habilidades de improvisación, confianza y expresión oral.
Según Mathew, el freestyle no solo consiste en rimar palabras al azar, sino en entrenar la mente para reaccionar rápidamente, construir mensajes y transmitir emociones en cuestión de segundos. Por ello, considera que esta disciplina artística exige práctica, dedicación y creatividad permanente.
«Desde los 13 o 14 años comencé a hacer freestyle. Sentí que tenía talento y decidí pulirlo. La improvisación me permite expresar lo que pienso y desarrollar habilidades que también sirven para la vida cotidiana», afirma.
 
Oportunidades
Para el joven artista, la cultura hip hop representa mucho más que una competencia. Es un espacio donde los participantes pueden compartir experiencias, fortalecer amistades y encontrar oportunidades para mostrar sus capacidades frente al público.
Además, destaca que las batallas de rap han evolucionado en Pasto gracias al trabajo de colectivos, organizadores y jóvenes que continúan promoviendo encuentros culturales y escenarios de participación artística.
Mathew considera que este movimiento ha permitido que muchos adolescentes y jóvenes encuentren una alternativa positiva para ocupar su tiempo libre y canalizar sus emociones a través del arte y la música.
«Me gusta improvisar. Creo que este arte es una de las mejores cosas porque ayuda a desarrollar la creatividad y permite que los jóvenes tengan espacios donde expresarse libremente», señala.