Los menores de edad vuelven a estar en el centro del debate nacional. La entrega humanitaria de una niña retenida por el ELN en Arauca encendió nuevas alarmas sobre el riesgo que viven miles de jóvenes en zonas rurales. La liberación se realizó en una zona apartada del departamento, con acompañamiento de una entidad neutral y observadores oficiales. El proceso se desarrolló sin incidentes. Junto a la menor, también recuperaron la libertad dos adultos pertenecientes a las disidencias de alias Iván Mordisco.

Las autoridades no explicaron por qué el ELN mantenía a estas personas en su poder ni las razones de la retención. Aun así, la entrega abrió espacio para hablar del creciente reclutamiento de jóvenes por parte de grupos armados.

En paralelo, Medicina Legal reveló que 15 menores murieron entre agosto y noviembre durante bombardeos militares en Guaviare, Amazonas y Arauca. Uno de ellos fue Maicol Andrés Pérez Ávila, un joven de 16 años de El Retorno. La operación también dejó otros adolescentes fallecidos, lo que intensificó la discusión pública sobre las estrategias militares en zonas donde operan las disidencias.

Líderes del Guaviare denuncian que los grupos armados seducen a los jóvenes con promesas falsas. Muchas familias de Miraflores informaron la desaparición de adolescentes que, según versiones locales, habrían sido trasladados a campamentos ilegales. Las autoridades regionales confirmaron que varios de esos jóvenes provienen de otros departamentos.

Las comunidades del sur del país piden más inversión social. Solicitan presencia estatal permanente, programas de protección y oportunidades reales para los niños y adolescentes. Los habitantes creen que estas acciones pueden reducir el reclutamiento y evitar que más jóvenes queden atrapados en la guerra.