Millonarios llega al segundo semestre con el agua al cuello y la obligación de redimirse ante su hinchada

El primer semestre de 2026 fue uno de los más dolorosos en la historia reciente del Embajador. No clasificaron a los playoffs de la Liga BetPlay, cayeron eliminados de la Copa Sudamericana en fase de grupos pese a tener un camino favorable, y todo esto ocurrió mientras la hinchada azul batía récords de abonos y llenaba El Campín con una fidelidad que no tiene explicación racional. Más de 25.000 personas comprando abonos para ver a un equipo que no rindió en la cancha es la paradoja más dolorosa que vive el fútbol colombiano, y Gustavo Serpa lo sabe mejor que nadie cuando mira las cifras deportivas del año.

Para el segundo semestre no hay margen de error ni espacio para experimentos. Gamero llega con el crédito casi agotado después de dos semestres sin clasificar, y la posible venta del club a inversionistas estadounidenses con capital catarí le añade una presión extra: los potenciales compradores observan de cerca cómo rinde el equipo antes de cerrar un negocio de entre 70 y 80 millones de dólares. Con Falcao como referente, una hinchada que volvió a comprar masivamente sus abonos para el segundo semestre y el clásico ante Santa Fe como termómetro de la temporada, Millonarios sabe que este semestre no puede fallar. La paciencia de una afición que ha demostrado ser la más fiel del país tiene un límite, y ese límite llegó.