La Iglesia católica expresó su preocupación por la emergencia que atraviesa Nariño debido al avance de los incendios de cobertura vegetal y el recrudecimiento de la violencia en diferentes municipios. El llamado fue realizado mediante un comunicado conjunto firmado por monseñor José Saúl Grisales Grisales, obispo de Ipiales, y monseñor Juan Carlos Cárdenas Toro, obispo de Pasto.
Para monseñor Grisales, los incendios representan una problemática ambiental, social y humanitaria que afecta especialmente a las comunidades rurales. El prelado advirtió que las llamas ponen en riesgo cultivos, medios de subsistencia, fuentes de agua y ecosistemas estratégicos del departamento.
Respuesta
Entre los municipios afectados se encuentran Cumbal, Santacruz de Guachavés, Los Andes Sotomayor, Cumbitara, La Llanada, Linares, Ancuya, Guaitarilla, La Cruz, Buesaco, La Unión y Policarpa. Ante este panorama, la Iglesia solicitó a las autoridades nacionales, departamentales y municipales fortalecer la capacidad de respuesta frente a las emergencias.
Entre las peticiones está el refuerzo de los cuerpos de bomberos, carros cisterna, maquinaria, herramientas forestales y equipos de protección para brigadistas y voluntarios. También se pidió disponer de apoyo aéreo para llegar a sectores de difícil acceso y facilitar las labores de control y extinción de las llamas.
Los obispos plantearon además la instalación de un Puesto de Mando Unificado para coordinar las acciones de las diferentes entidades. La Iglesia pidió priorizar la protección de las comunidades, la fauna silvestre, los cultivos y las fuentes hídricas ubicadas en las zonas de riesgo. También consideró necesario realizar evacuaciones preventivas cuando las condiciones representen peligro para la población.
Violencia
El llamado de monseñor Grisales también estuvo relacionado con la situación de violencia que afecta sectores rurales de Linares y Los Andes Sotomayor. Los obispos solicitaron a los actores armados cesar las hostilidades y permitir el acceso humanitario a las comunidades que enfrentan esta situación. Advirtieron que los artefactos explosivos, los enfrentamientos y las restricciones de movilidad dificultan las labores de los organismos de socorro.
Esta situación, señalaron, incrementa los riesgos para la población civil y limita la atención de las emergencias que actualmente afectan al departamento. La Iglesia también hizo un llamado a la ciudadanía para modificar las prácticas relacionadas con las quemas y evitar acciones que puedan desencadenar nuevos incendios.
Una vez controladas las llamas, monseñor Grisales planteó avanzar en procesos de reforestación y restauración ecológica de las zonas afectadas. Asimismo, pidió proteger los nacimientos de agua, las bocatomas y los acueductos rurales que puedan resultar perjudicados por las emergencias.
Para la Diócesis de Ipiales, Nariño enfrenta una crisis que combina afectaciones ambientales, económicas y humanitarias con hechos de violencia. Por ello, el llamado es a fortalecer la respuesta institucional, proteger a las comunidades y trabajar de manera articulada por la defensa de la vida y los ecosistemas del departamento.
José Saúl Grisales, monseñor.
