Con el fin de hacer frente a uno de los problemas más silenciosos y complejos de la era espacial moderna, la NASA ha abierto oficialmente el concurso Orbital Clarity Challenge. A través de su programa TechLeap Prize, la agencia destinará un fondo de hasta 500.000 dólares para premiar a inventores, ingenieros y desarrolladores capaces de diseñar dispositivos económicos y fiables que midan la densidad de la atmósfera superior.
El objetivo central es capturar datos precisos sobre la termosfera —una capa de gas sumamente tenue situada mucho más arriba de donde vuelan los aviones convencionales—, la cual ejerce una resistencia invisible (arrastre atmosférico) que desvía a los satélites de sus rutas programadas.
El peligro invisible: la actividad solar y la saturación orbital
A medida que miles de naves comerciales y constelaciones de banda ancha continúan poblando el espacio circundante, mantener un control milimétrico de las trayectorias se ha vuelto crítico. Sin embargo, la mayor alteración proviene del Sol: cuando nuestra estrella incrementa su actividad, inyecta energía adicional en la atmósfera terrestre, haciendo que la termosfera se expanda «como un globo» y aumente de forma impredecible la fricción sobre los artefactos en órbita.
Space Daily
Hasta ahora, los instrumentos diseñados para estudiar este fenómeno solían ser costosos y escasos. Por ello, el nuevo reto de la NASA adopta un enfoque radicalmente distinto: la masificación de bajo costo
