En medio de un ambiente lleno de alegría, creatividad y aprendizaje, los estudiantes de una institución educativa de este sector, realizaron una jornada escolar diferente: en lugar de los tradicionales disfraces de Halloween, eligieron representar a distintos países del mundo, mostrando sus costumbres, música, arte y tradiciones.
El evento, que congregó a niños desde preescolar hasta secundaria, fue el resultado de un trabajo conjunto entre docentes, padres de familia y directivos, quienes propusieron una forma distinta de celebrar esta temporada, fomentando la educación intercultural y el respeto por la diversidad.
Cada grupo de estudiantes escogió un país y se preparó durante varios días para la actividad. Vestidos con trajes típicos, portando banderas y carteles elaborados en clase, los niños desfilaron por el patio central del colegio, acompañados de ritmos característicos y muestras gastronómicas representativas. Se destacaron presentaciones alusivas a países como México, Brasil, Japón, Colombia, España, India y Estados Unidos, entre otros.
Durante la jornada, los padres de familia también participaron decorando los salones con motivos culturales, mientras los profesores guiaban actividades lúdicas y académicas sobre historia, geografía y valores universales. “Más allá de una fecha comercial, buscamos que los estudiantes comprendan el valor de conocer y respetar otras culturas. Es una manera de abrir su mente y su corazón al mundo”, señaló una de las docentes organizadoras.
Por su parte, varios niños expresaron su entusiasmo por compartir lo aprendido. “Yo representé a Japón y me encantó conocer su comida y su bandera”, comentó una de las alumnas del grado cuarto, quien junto a sus compañeros presentó una pequeña danza tradicional.
La comunidad educativa destacó la importancia de este tipo de espacios, que fortalecen la identidad cultural, la convivencia pacífica y el sentido de pertenencia. Además, la actividad sirvió para demostrar que las celebraciones escolares pueden convertirse en herramientas de enseñanza y transformación social, resaltando los valores que caracterizan a la niñez pastusa. Con esta jornada, el colegio marcó la diferencia en vísperas de Halloween, apostando por la educación, la inclusión y el arte como caminos para formar ciudadanos más sensibles, creativos y conscientes del mundo que los rodea.
