La creciente violencia en el municipio de Puerto Tejada, en el departamento del Cauca, mantiene en alerta a las autoridades y a la comunidad debido al preocupante aumento del reclutamiento de menores de edad por parte de pandillas y estructuras criminales. Según denuncias de líderes sociales y organismos defensores de derechos humanos, niños desde los 11 años estarían siendo utilizados para participar en actividades ilegales, una situación que refleja el deterioro de la seguridad y la falta de oportunidades para la población infantil y juvenil.
Uno de los aspectos que más preocupa es la consolidación de las llamadas «fronteras invisibles», impuestas por estos grupos para controlar barrios y sectores del municipio. Estas divisiones ilegales restringen la libre movilidad de los habitantes, obligan a muchas familias a modificar sus rutinas y exponen a niños y adolescentes a un entorno marcado por amenazas, intimidaciones y constantes enfrentamientos entre organizaciones delincuenciales.
Las autoridades han señalado que muchas de estas dinámicas violentas son una consecuencia del conflicto armado que durante años afectó al departamento del Cauca. Tras la reorganización de grupos ilegales y el surgimiento de nuevas estructuras criminales, los menores se han convertido en un objetivo para fortalecer las bandas, aprovechando su vulnerabilidad y las difíciles condiciones económicas y sociales que enfrentan numerosas familias de la región.
Frente a este panorama, organismos de protección de la niñez y autoridades locales hicieron un llamado urgente para fortalecer las estrategias de prevención, garantizar el acceso a la educación, promover espacios seguros para los jóvenes y reforzar la presencia institucional en Puerto Tejada. Asimismo, insistieron en que el reclutamiento de menores constituye una grave violación de los derechos de la infancia y requiere una respuesta integral que combine acciones de seguridad, atención social y oportunidades para evitar que más niños sean involucrados en la violencia.
