Olise, el jugador más omnipresente de Francia y la gran revelación del Mundial 2026

Michael Olise termina este Mundial como uno de los jugadores más influyentes del torneo pese a no haber marcado un solo gol en todo el campeonato, una paradoja que resume perfectamente su estilo de juego único. El extremo del Bayern Múnich de 24 años terminó como el máximo asistidor del torneo con cinco pases de gol en siete partidos, siempre apareciendo en el lugar exacto para habilitar a Mbappé, Dembélé o Barcola con una visión de juego que los analistas compararon con la del mejor Xavi. Fue omnipresente ante Suecia en octavos con dos asistencias y 77 toques, protagonizó nueve kilómetros por partido y llegó a rematar el poste en dos ocasiones sin encontrar el gol que su actuación merecía.

Lo que hace fascinante la historia de Olise más allá del fútbol es su identidad: nacido en Londres en un barrio del oeste de la ciudad, con padre guineano y madre de origen inglés y francés, pudo haber defendido hasta cuatro selecciones diferentes antes de elegir Francia. Casi abandonó el fútbol a los 14 años por falta de oportunidades, nunca jugó en un club francés y sin embargo se convirtió en una de las piezas más importantes de los Bleus en el torneo más grande del mundo. Su frialdad absoluta tras marcar o asistir, regresando al centro del campo sin gritar ni celebrar, desconcierta a propios y extraños pero refleja la madurez de un jugador que hoy en Miami tiene la oportunidad de despedirse del Mundial 2026 con el primer gol de su carrera mundialista.