Oliveros se convirtió en el jugador más importante del nuevo Tolima y llega a Valledupar con hambre de goles

Sebastián Oliveros está siendo una de las gratas sorpresas del arranque del segundo semestre del fútbol colombiano con la camiseta del Deportes Tolima, un delantero que llegó al club ibaguereño con la presión enorme de tener que llenar el vacío ofensivo que dejó la salida de Lucas González y que está respondiendo con actuaciones que ilusionan a una hinchada pijao que necesitaba encontrar un referente ofensivo de confianza para este semestre. En el debut ante Junior mostró todo su repertorio: movilidad constante entre líneas que desorganizó la defensa tiburona, presión alta que incomodó a los centrales del bicampeón y la capacidad de asociarse con los mediocampistas del Pijao para crear situaciones de gol que el equipo no había tenido con tanta fluidez en los últimos partidos del primer semestre cuando la plantilla empezaba a mostrar desgaste físico y mental.

Lo que hace especialmente valioso el rendimiento de Oliveros en este inicio de semestre es el contexto en el que está funcionando: un equipo en transición técnica que está adaptando su juego a las ideas del nuevo cuerpo técnico sin perder la identidad que González instaló durante su etapa en Ibagué. Que el delantero esté rindiendo bien en ese proceso de adaptación demuestra que tiene la inteligencia táctica necesaria para entender diferentes sistemas de juego y la calidad individual para marcar diferencias independientemente del esquema que le pida el técnico. Si Oliveros mantiene este nivel durante todo el segundo semestre y añade los goles que hasta ahora le han faltado para completar su actuaciones, Deportes Tolima tendrá en él la pieza ofensiva definitiva que necesita para pelear el título que se le escapó en diciembre ante Junior.