Una nueva pandemia es posible
La Organización Mundial de la Salud (OMS) insiste en que el mundo debe mantenerse preparado frente a la posibilidad de una futura pandemia. Sin embargo, esto no significa que exista actualmente una fecha o un virus específico identificado como la próxima pandemia. El llamado de la organización se centra en fortalecer la prevención y la capacidad de respuesta ante nuevas amenazas sanitarias.
En junio de 2026, la OMS señaló que la próxima pandemia no esperará a que los países estén completamente preparados. Además, destacó que factores como el cambio climático, las modificaciones en el uso de la tierra, la evolución de la agricultura y los avances en biotecnología pueden modificar los riesgos de aparición y propagación de patógenos.
¿Estamos mejor preparados que antes?
La respuesta de la OMS tiene un matiz importante: sí existen avances, pero la preparación continúa siendo desigual y vulnerable. Después de la experiencia del COVID-19, los países han mejorado la vigilancia epidemiológica, la capacidad de respuesta y la cooperación internacional.
Precisamente por eso, la organización impulsa mecanismos para detectar rápidamente nuevos brotes, compartir información científica y garantizar que los países puedan acceder a vacunas, pruebas diagnósticas y tratamientos cuando aparezca una amenaza.
Por otra parte, la OMS ha realizado ejercicios internacionales para comprobar qué tan preparados están los sistemas sanitarios. En abril de 2026, 26 países y territorios participaron en una simulación de un brote mundial provocado por una bacteria ficticia. El ejercicio permitió evaluar la coordinación, el intercambio de información y la capacidad de activar respuestas de emergencia.
El acuerdo mundial contra futuras pandemias
Otro elemento fundamental es el Acuerdo sobre Pandemias de la OMS, adoptado en mayo de 2025. Su propósito consiste en fortalecer la prevención, preparación y respuesta internacional frente a futuras pandemias.
No obstante, durante 2026 los países todavía trabajan en el anexo sobre acceso a patógenos y participación en los beneficios, conocido como PABS. Este mecanismo busca facilitar el intercambio rápido de patógenos con potencial pandémico y garantizar una distribución más equitativa de vacunas, diagnósticos y tratamientos.
La prevención comienza antes de la emergencia
Por esta razón, prepararse para una futura pandemia no significa vivir con miedo. Significa fortalecer los sistemas de salud, mantener la vigilancia científica, mejorar la comunicación pública y evitar que la desinformación dificulte las decisiones.
La propia OMS sostiene que la preparación debe comenzar antes de que aparezca una emergencia. Su estrategia mundial también plantea fortalecer la atención primaria, detectar rápidamente las amenazas y responder de manera coordinada.
En consecuencia, el mensaje de la OMS es claro: una futura pandemia es un riesgo que debe tomarse en serio, pero no una predicción de que una nueva pandemia sea inminente. La mejor respuesta consiste en aprender de COVID-19 y convertir esas lecciones en sistemas sanitarios más resistentes, cooperación internacional y prevención permanente.

