El Gobierno de Abelardo de la Espriella realizó su primer bombardeo contra una estructura armada desde el inicio de su administración. La operación, denominada Operación Beta, fue ejecutada durante la madrugada del 11 de agosto en zona rural de Tibú y San Calixto, en Norte de Santander, contra campamentos atribuidos al Ejército de Liberación Nacional (ELN).
La acción militar contó con el apoyo de aeronaves Kfir de la Fuerza Aeroespacial Colombiana. Según el ministro de Defensa, Jorge Mora, el operativo dejó dos presuntos integrantes del ELN muertos y permitió destruir cinco campamentos y dos búnkeres que, de acuerdo con las autoridades, eran utilizados por esa organización armada.
Entre el material encontrado después de la operación se reportó la incautación de cerca de 1,5 toneladas de explosivos, además de 440 granadas adaptadas para ser lanzadas desde drones. Las tropas también encontraron equipos de comunicaciones y material de intendencia.
El ministro Jorge Mora resaltó que la operación permitió retirar de las manos del ELN una importante cantidad de explosivos y señaló que la misión fue planeada y ejecutada bajo los principios del Derecho Internacional Humanitario.
Según el Gobierno, durante la acción militar se aplicaron criterios de distinción, proporcionalidad, precaución y humanidad, con el objetivo de reducir los riesgos para la población civil y los integrantes de la Fuerza Pública.
Campesinos resultaron afectados
Pese al resultado operativo informado por las autoridades, el bombardeo generó preocupación por las condiciones de los habitantes de la zona. La Defensoría del Pueblo informó inicialmente sobre tres campesinos heridos, entre ellos una mujer de 44 años, y posteriormente se conoció un balance de cuatro personas afectadas.
Los hechos se registraron en la vereda El Sinaí, jurisdicción de San Calixto. Equipos de la Defensoría se desplazaron hasta el territorio para acompañar a las víctimas y verificar las condiciones de seguridad y atención humanitaria.
La entidad también reportó desplazamientos forzados de habitantes hacia la cabecera municipal de El Tarra. Ante esta situación, pidió fortalecer la respuesta humanitaria y revisar la planeación de futuras operaciones militares para disminuir los riesgos sobre comunidades que no participan directamente en el conflicto.
La Operación Beta se convierte así en el primer bombardeo ordenado por el Gobierno de Abelardo de la Espriella contra una estructura armada. El resultado militar contrasta con las alertas generadas por la afectación a campesinos y el desplazamiento de habitantes en una de las regiones más golpeadas por la violencia.

