Peirano construye en Bucaramanga un proyecto serio pero el empate ante Llaneros muestra que hay detalles por pulir
Pablo Peirano lleva varios meses al frente del Atlético Bucaramanga y ha logrado construir una identidad de juego reconocible basada en la presión alta, las transiciones rápidas y un bloque defensivo ordenado que le permitió al Leopardo arrancar el segundo semestre con una victoria de visitante ante Millonarios en El Campín, uno de los resultados más impactantes de la primera fecha de la Liga BetPlay 2026-II. El técnico uruguayo tiene el crédito de haber mantenido al equipo competitivo con una plantilla que no tiene el presupuesto de los grandes del fútbol colombiano y que sin embargo compite de tú a tú con rivales de mayor jerarquía gracias a la organización colectiva y la claridad táctica que Peirano ha instalado en el vestuario santandereano desde su llegada al club.
Sin embargo el empate ante Llaneros en casa dejó algunos interrogantes que el técnico uruguayo tendrá que responder en los próximos partidos. La incapacidad para sostener la ventaja después del gol de Sambueza y la vulnerabilidad defensiva en el balón parado que terminó en el gol de Meza de cabeza son exactamente los tipos de errores que en los partidos decisivos del torneo pueden ser determinantes. La lesión de Albornoz al minuto 14 complicó los planes de Peirano antes de que el partido tomara su forma definitiva y esa circunstancia explica en parte la irregularidad del equipo durante el encuentro. Con el partido ante Cúcuta el lunes como próxima prueba, Peirano tiene pocos días para ajustar los detalles que le costaron dos puntos en el Américo Montanini y recuperar la solidez defensiva que lo llevó a ganar en Bogotá en la primera fecha.
