Deportivo Pasto vuelve a su casa con una misión que va mucho más allá de conseguir una victoria. El cuadro nariñense enfrenta al Deportivo Pereira hoy en el estadio Libertad, por la novena fecha de la Liga II 2026 a partir de las 6:05 de la tarde, en un compromiso que aparece como una oportunidad para comenzar a cambiar la historia de un semestre que hasta ahora ha estado marcado por los malos resultados y la incertidumbre.
El encuentro también tendrá un significado especial para René Rosero. El entrenador oriundo de Barbacoas asumirá en firme el reto de conducir al conjunto volcánico, después de la terminación del vínculo contractual con el español Jonathan Risueño. Su debut se produjo ante Internacional de Bogotá, en el estadio de Techo, donde Deportivo Pasto consiguió un empate 1-1, resultado que dejó sensaciones encontradas, pero que al menos permitió detener la seguidilla de derrotas.
Ahora el desafío es mayor. Jugar en el estadio Libertad obliga al equipo a mostrar una cara diferente y, principalmente, a demostrar que puede convertir la localía en un factor determinante. Para Rosero no se trata solamente de modificar algunos aspectos tácticos. Su principal tarea será reconstruir la confianza de un plantel que viene golpeado anímicamente por un comienzo de campeonato que no estuvo a la altura de las expectativas.
Prueba de fuego
El técnico nariñense conoce de cerca el entorno y sabe que la paciencia de la afición se encuentra limitada. Por eso, frente al Pereira será fundamental observar cuál es la respuesta de los jugadores, tanto desde lo futbolístico como desde lo emocional. La intensidad, el orden y la capacidad para reaccionar ante las dificultades serán elementos determinantes en un partido en el que el margen de error comienza a reducirse.
El empate frente a Internacional mostró algunos aspectos que pueden servir como punto de partida para Rosero. El equipo logró ponerse en ventaja y, aunque posteriormente permitió la igualdad, evidenció una intención diferente en comparación con las presentaciones anteriores. Sin embargo, todavía queda pendiente mejorar la generación ofensiva, controlar los momentos de los partidos y, sobre todo, recuperar la seguridad defensiva.
El rival
El Pereira aparece como una prueba exigente. Más allá de la posición que ocupe en la tabla, cada rival representa actualmente una dificultad adicional para un Deportivo Pasto que necesita sumar para recuperar terreno. Una nueva pérdida de puntos en casa aumentaría la presión sobre el grupo y pondría nuevamente en discusión el proceso que apenas comienza con Rosero.
Por eso, el compromiso tiene un componente estratégico importante. Ganar permitiría sumar confianza, fortalecer el trabajo del nuevo entrenador y devolverle tranquilidad a una hinchada que ha tenido pocas razones para celebrar durante este inicio de semestre. Un empate, aunque sumaría, podría resultar insuficiente si el objetivo es comenzar a escalar posiciones. Una derrota, por el contrario, profundizaría una crisis que el equipo intenta dejar atrás.
René Rosero tiene, entonces, una oportunidad inmejorable para comenzar a escribir su propia historia en el banco volcánico. Conoce la región, entiende el significado de representar a Nariño y ahora deberá trasladar ese conocimiento al terreno de juego.
Deportivo Pasto necesita resultados, pero también necesita recuperar su identidad. Ante Pereira, el estadio Libertad será el escenario donde el equipo tendrá que demostrar si realmente está preparado para iniciar la remontada. El torneo todavía ofrece posibilidades, pero para aprovecharlas será indispensable comenzar a sumar desde ahora.
