Colombia continúa dejando huella en los Juegos Mundiales Chengdú 2025 gracias a su destacada participación en el patinaje de velocidad. Durante la noche del jueves y la madrugada del viernes, los atletas Gabriela Rueda (oro y plata), Juan Jacobo Mantilla (oro), María Fernanda Timms (oro) y Jhon Tascón (plata) sumaron cinco nuevas preseas en el Centro Deportivo de Patinaje sobre Ruedas.

Dominio en los 1.000 metros

En la prueba femenina de los 1.000 metros, María Fernanda Timms y Gabriela Rueda avanzaron sólidamente desde los heats preliminares hasta las semifinales, donde también lideraron sus series. La final fue un duelo entre compatriotas: Timms se llevó el oro con un tiempo de 1:27.010, seguida de Rueda con 1:27.091, dejando el bronce para la belga Fran Vanhoutte (1:27.291).

En la rama masculina, Juan Jacobo Mantilla y Jhon Tascón dominaron sus series iniciales y alcanzaron la final tras ubicarse segundo y tercero en la semifinal. Sin embargo, la carrera definitiva tuvo un giro inesperado: Tascón cruzó la meta en primer lugar, pero una decisión arbitral lo relegó al segundo puesto, adjudicándole la medalla de plata. Mantilla, por su parte, fue descalificado. El oro quedó en manos del español Jhoan Guzmán y el bronce para Anandkumar Velkumar (India).

Rueda y Mantilla brillan en los 10.000 metros eliminación

En la exigente prueba de los 10.000 metros eliminación, Gabriela Rueda volvió a mostrar su clase y se quedó con el oro gracias a un tiempo de 16:47.402, apenas por delante de la ecuatoriana Gabriela Vargas (16:47.438) y la francesa Marine Lefeuvre (16:48.316).

En la categoría masculina, Juan Jacobo Mantilla se impuso con autoridad al cronometrar 15:59.837, superando al suizo Livio Wenger (plata, 16:00.464) y al francés Martin Ferrie (bronce, 16:03.243).

Balance final: Colombia supera su actuación de 2022

Con estos resultados, Colombia cerró su participación en el patinaje de velocidad de Chengdú 2025 con un total de 13 medallas:

  • 7 de oro
  • 5 de plata
  • 1 de bronce

Esto representa una mejora respecto a la edición anterior, Birmingham 2022, donde se obtuvieron 11 preseas (7 oros y 4 platas).

La gran figura de la delegación fue Gabriela Rueda, quien conquistó cinco medallas: tres oros y dos platas, consolidándose como una de las atletas más destacadas del evento.

Hasta el momento, Colombia registra 18 medallas en total en los Juegos Mundiales Chengdú 2025: 7 de oro, 7 de plata y 4 de bronce.


Medallero colombiano en patinaje de velocidad – Chengdú 2025

🥇 Oros

  • Gabriela Rueda: 15.000 m eliminación, 5.000 m puntos, 10.000 m eliminación
  • María Fernanda Timms: Vuelta al circuito, 1.000 m velocidad
  • Juan Jacobo Mantilla: 15.000 m eliminación, 10.000 m eliminación

🥈 Platas

  • Gabriela Rueda: 10.000 m puntos, 1.000 m velocidad
  • Jhon Tascón: Vuelta al circuito, 500 m + distancia, 1.000 m velocidad

🥉 Bronces

  • Jhon Tascón: 200 m meta contra meta

Te puede interesar

Por qué muchos proyectos de reforestación fracasaron en el Sáhara y el SahelDurante décadas, distintos programas apostaron por la plantación masiva de árboles para frenar el avance de la desertificación en el Sahel, la franja de transición situada entre el desierto del Sáhara y las sabanas africanas. Sin embargo, muchos de estos intentos no lograron los resultados esperados porque las condiciones del terreno dificultaban enormemente la supervivencia de los árboles jóvenes.Uno de los principales problemas era el estado del suelo. En numerosas zonas, la superficie se había endurecido tanto que el agua de lluvia apenas conseguía infiltrarse. En lugar de ser absorbida por la tierra, el agua escurría rápidamente o se evaporaba debido a las altas temperaturas, dejando a las semillas y a los árboles recién plantados sin la humedad necesaria para desarrollarse.A ello se sumaban otros factores, como las escasas precipitaciones, el intenso calor y los elevados costes de mantenimiento de los programas de reforestación. Sin un riego constante y unas condiciones favorables durante los primeros años, gran parte de los árboles terminaban muriendo antes de consolidarse, reduciendo considerablemente la eficacia de estas iniciativas.Fracasaron plantando árboles en el Sáhara, pero 500 tortugas lograron lo que parecía imposible cinco años después – Por qué muchos proyectos de reforestación fracasaron en el Sáhara y el Sahel500 tortugas gigantes consiguieron regenerar un terreno árido en solo cinco añosLa clave de este experimento no estaba en que las tortugas plantaran vegetación, sino en el papel que desempeñan dentro del ecosistema. A medida que se desplazaban por el terreno, removían ligeramente la superficie y dispersaban semillas a través de sus excrementos. Este proceso favorecía que distintas especies vegetales pudieran colonizar áreas donde antes apenas crecían plantas.Además, la materia orgánica aportada por sus excrementos mejoraba progresivamente la fertilidad del suelo. Con el paso del tiempo, la tierra fue reteniendo mejor la humedad y ofreciendo unas condiciones mucho más favorables para que germinaran semillas ya presentes en el entorno o transportadas por las propias tortugas.Cinco años después del inicio del proyecto, los investigadores observaron la aparición de zonas verdes en lugares donde anteriormente predominaba un paisaje prácticamente cubierto de arena. Aunque el experimento no convirtió el Sáhara en un bosque, sí demostró que recuperar determinadas funciones ecológicas puede acelerar la regeneración natural del terreno y complementar otras estrategias de restauración ambiental.Fracasaron plantando árboles en el Sáhara, pero 500 tortugas lograron lo que parecía imposible cinco años después – 500 tortugas gigantes consiguieron regenerar un terreno árido en solo cinco añosCómo las madrigueras de las tortugas mejoran el suelo y favorecen la recuperación de la biodiversidadUna de las características más llamativas de la tortuga espolada africana (Centrochelys sulcata) es su capacidad para excavar madrigueras de entre 10 y 15 metros de profundidad. Estos refugios le permiten escapar de las temperaturas extremas del Sahel, donde el calor durante el día puede ser asfixiante y las noches registran un fuerte descenso de la temperatura.Sin embargo, estas excavaciones tienen un efecto que va mucho más allá de la supervivencia del animal. Al romper la costra endurecida que cubre el suelo, las madrigueras facilitan que el agua de lluvia se infiltre en profundidad en lugar de escurrirse por la superficie. Como consecuencia, el terreno retiene la humedad durante más tiempo y se crean pequeñas zonas con condiciones mucho más favorables para el crecimiento de la vegetación.Este cambio también genera un microhábitat donde comienzan a proliferar insectos, microorganismos y otras formas de vida que apenas podían establecerse en un suelo completamente seco. A medida que aumenta la actividad biológica, las semillas encuentran un entorno más adecuado para germinar y aparecen nuevas plantas que, con el tiempo, atraen a aves y pequeños vertebrados. El resultado es una recuperación progresiva de la biodiversidad en áreas que hasta entonces apenas albergaban vida.El papel clave de los animales en la recuperación de los ecosistemasLos resultados obtenidos con las tortugas refuerzan una idea que cada vez tiene más peso entre los expertos en restauración ambiental: recuperar un ecosistema no siempre consiste en plantar más árboles. En muchos casos, restablecer los procesos naturales que mantienen el equilibrio del terreno puede ser una estrategia más eficaz, económica y sostenible a largo plazo.La experiencia demuestra que determinadas especies animales desempeñan un papel fundamental en la regeneración del paisaje. Al dispersar semillas, aportar materia orgánica y modificar el suelo de forma natural, contribuyen a crear las condiciones necesarias para que la vegetación vuelva a establecerse