JORGE HERNANDO CARVAJAL PÉREZ
La historia de los Mundiales de fútbol está llena de hazañas deportivas, goles inolvidables y campeones legendarios. Sin embargo, una de las anécdotas más sorprendentes ocurrió fuera de la cancha y tuvo como protagonista a un héroe inesperado: un perro mestizo llamado Pickles.
Corría el año 1966, yo apenas tenía 12 años, pero ya me encantaba el fútbol, (estaba llenando mi primer álbum) y Inglaterra se preparaba para organizar por primera vez la Copa Mundial de la FIFA.
Todo parecía listo para la gran cita futbolística, hasta que un hecho insólito sacudió al país. La Copa Jules Rimet, el trofeo de oro puro que recibiría el campeón del torneo, fue robada mientras era exhibida en Londres. La desaparición del máximo símbolo del fútbol mundial provocó una crisis de enormes proporciones y puso en riesgo la imagen del torneo que estaba a pocos meses de comenzar.
La policía británica, encabezada por Scotland Yard, desplegó una intensa investigación. La presión era enorme. ¿Cómo era posible que el trofeo más valioso del fútbol hubiera desaparecido bajo las narices de las autoridades? Las pesquisas apuntaron posteriormente a los hermanos Cugullere, quienes aseguraron que las medidas de seguridad alrededor de la copa eran prácticamente inexistentes. Sin embargo, al verse cercados por la investigación policial y la creciente presión mediática, decidieron abandonar el trofeo para evitar mayores consecuencias.
Y fue entonces cuando ocurrió el milagro.
Una tarde de marzo, David Corbett paseaba a su perro Pickles por un barrio del sur de Londres. Mientras olfateaba unos arbustos en un jardín, el animal encontró un paquete envuelto en papel periódico. Corbett lo abrió y descubrió, con enorme sorpresa, que se trataba nada menos que de la desaparecida Copa Jules Rimet.
La noticia recorrió el mundo en cuestión de horas. Pickles pasó de ser un perro común a convertirse en un héroe nacional. Inglaterra celebró tanto el hallazgo como si hubiera ganado un campeonato. El can recibió premios, apareció en programas de televisión, participó en películas y fue reconocido por miles de aficionados que veían en él al salvador del Mundial.
La historia tuvo un final aún más feliz. Meses después, la selección inglesa conquistó el único título mundial de su historia al derrotar a Alemania Federal en la final de Wembley. Entre los invitados a las celebraciones estuvo precisamente Pickles, acompañado por su orgulloso dueño David Corbett.
Sesenta años después, la imagen de aquel perro que encontró la copa perdida sigue siendo una de las historias más entrañables del deporte mundial. Porque a veces los héroes no usan uniforme ni marcan goles decisivos. A veces tienen cuatro patas, una gran nariz y el instinto suficiente para cambiar la historia del fútbol.
