Pista en ruinasPista en ruinas

El pasado 19 de mayo, una fuerte lluvia dejó inutilizable la pista de patinaje del Centro de Integración Ciudadana en Natagaima, único lugar en el que entrenaban decenas de niños y niñas. A pesar de la gravedad del daño, las autoridades locales no han dado una respuesta concreta, según denuncia Valeria Dussan, joven patinadora del municipio.
“Nos prometieron ayuda inmediata, pero hoy, semanas después, seguimos entrenando en condiciones improvisadas y peligrosas”, aseguró con indignación. La pista, que debía ser un espacio de crecimiento y disciplina, ahora es símbolo del abandono.

Olvido

Valeria, junto a su equipo, se preparaba para el Panamericano de Patinaje en Envigado, Antioquia, cuando la emergencia arruinó sus planes de entrenamiento. Sin embargo, la falta de pista no ha detenido su determinación. “No pedimos lujos, pedimos que nos respeten y nos escuchen. El deporte ha cambiado nuestras vidas”, expresó.
La joven recordó que el año anterior, tres integrantes del club fueron campeones panamericanos, un logro obtenido pese a la precariedad. Esa hazaña, en lugar de ser reconocida con apoyo, parece haber caído en el olvido oficial.

Necesidad

Lo que ocurre en Natagaima es un llamado urgente a las autoridades: no se puede hablar de inclusión y desarrollo sin invertir en el deporte base. Jóvenes como Valeria no solo representan el futuro deportivo del país, sino también la esperanza de comunidades que luchan cada día por una mejor calidad de vida. Ignorar este clamor es condenar al olvido a quienes más necesitan oportunidades.

Este caso evidencia cómo la falta de inversión en infraestructura deportiva afecta directamente el desarrollo personal y colectivo de la juventud en regiones apartadas. El deporte, además de ser una herramienta de formación, es una vía efectiva para prevenir problemáticas sociales y construir tejido comunitario. Ignorar las necesidades básicas de estos deportistas es cerrarles la puerta al progreso y al reconocimiento. Las autoridades locales tienen la obligación moral y legal de actuar con celeridad, no solo para reconstruir la pista, sino para dignificar el esfuerzo de jóvenes como Valeria y su equipo, quienes con disciplina y pasión demuestran que desde lo local también se pueden forjar campeones internacionales.