Marruecos continúa ampliando su estrategia para hacer frente a la presión sobre sus recursos hídricos mediante nuevas infraestructuras de desalinización. En este contexto, avanzan los trabajos para la puesta en marcha de tres estaciones móviles o monobloc de desalinización de agua de mar en la comuna de El Mansouria, situada en la provincia de Benslimane, dentro de la región de Casablanca-Settat.

El proyecto forma parte de un programa más amplio destinado a reforzar la seguridad hídrica en una de las regiones más pobladas y económicamente importantes del país. Las tres instalaciones tendrán una capacidad conjunta de 60 litros por segundo y utilizarán tecnología de ósmosis inversa para transformar agua de mar en agua apta para el abastecimiento.

La iniciativa se desarrolla en un momento en el que Marruecos ha intensificado sus inversiones en desalinización, nuevas infraestructuras de abastecimiento y fuentes de agua no convencionales, en respuesta a la disminución de la disponibilidad de recursos hídricos tradicionales y al aumento de la demanda.

Tres plantas móviles dentro de un programa regional más amplio

Las instalaciones de El Mansouria no son un proyecto aislado. Forman parte de un programa impulsado por la Sociedad Regional Multiservicios de Casablanca-Settat, que contempla la instalación de 27 estaciones monobloc destinadas a la desalinización de agua de mar y a la desmineralización de aguas salobres.

Según la información publicada sobre el programa, la capacidad anual prevista para el conjunto de estas infraestructuras es de aproximadamente 8,19 millones de metros cúbicos de agua. El proyecto cuenta con un presupuesto global de 400 millones de dírhams, financiado con la participación del Ministerio del Interior y del Consejo de la Región de Casablanca-Settat.

Para cuando se informó sobre el avance del programa, 19 estaciones ya se encontraban en funcionamiento en distintas provincias de la región, entre ellas Settat, El Jadida, Berrechid, Nouaceur y Sidi Bennour. Estas instalaciones habían producido conjuntamente más de 2,1 millones de metros cúbicos de agua potable desde el inicio del programa.

Las tres estaciones previstas para El Mansouria constituyen, por su capacidad conjunta, uno de los componentes más importantes de esta estrategia regional de respuesta rápida ante la presión sobre el abastecimiento.

¿Cómo funcionarán las nuevas plantas?

El sistema elegido para las estaciones es la ósmosis inversa, una tecnología ampliamente utilizada en los procesos modernos de desalinización.

De forma simplificada, el procedimiento consiste en someter el agua a presión para hacerla pasar a través de membranas especiales capaces de retener sales y otras sustancias. El resultado es un flujo de agua tratada que puede incorporarse al sistema de abastecimiento después de cumplir los procesos y controles sanitarios correspondientes.

La principal particularidad de estas infraestructuras es su formato monobloc o móvil, diseñado para permitir una instalación más rápida y flexible que la construcción de grandes plantas permanentes.

Este tipo de solución puede resultar especialmente útil en territorios donde es necesario reforzar el suministro con rapidez o responder a situaciones en las que las fuentes tradicionales —como embalses, aguas superficiales o acuíferos— enfrentan una presión creciente.

Las tres estaciones de El Mansouria aportarán juntas 60 litros de agua por segundo, una capacidad destinada a reforzar la disponibilidad de agua potable en la zona.

El contexto: Marruecos acelera su apuesta por la desalinización

La construcción de estas plantas debe entenderse dentro de una transformación mucho más amplia de la política hídrica marroquí.

El Reino ha incrementado progresivamente la importancia de la desalinización como una herramienta estratégica para garantizar el abastecimiento de agua potable. La Oficina Nacional de Electricidad y Agua Potable de Marruecos, conocida como ONEE, informó recientemente que durante 2025 produjo 72,5 millones de metros cúbicos de agua procedente de la desalinización de agua de mar.

Además, la puesta en servicio de la planta desalinizadora de Sidi Ifni en febrero de 2025 elevó a 13 el número de plantas desarrolladas por la ONEE, con una capacidad total de 85,3 millones de metros cúbicos anuales, según el balance oficial presentado en 2026.

Pero la estrategia marroquí va mucho más allá de las instalaciones ya existentes.

El programa de inversiones 2026-2030 de la ONEE contempla una expansión considerable de la capacidad de desalinización. Según las previsiones oficiales, una vez desarrollado el programa, la capacidad destinada a la producción de agua potable superará los 1.300 millones de metros cúbicos al año.

La previsión es que la desalinización pueda contribuir a cubrir alrededor del 63 % de las necesidades de agua potable, frente al 13 % registrado en 2025 y a una participación inferior al 8 % en 2023.

Casablanca y otras regiones, en el centro de la nueva estrategia hídrica

Entre los grandes proyectos que acompañan este proceso destaca la futura planta desalinizadora de Casablanca.

La infraestructura tendrá una capacidad total prevista de 300 millones de metros cúbicos anuales, mientras que su primera fase contempla una capacidad de 200 millones de metros cúbicos. De acuerdo con la información oficial difundida en julio de 2026, esa primera fase registraba un avance del 81 % y su entrada en servicio estaba prevista para febrero de 2027.

Además de Casablanca, la estrategia nacional contempla importantes desarrollos en otras zonas, como la región Oriental, Tánger, Souss-Massa y Guelmim-Tan-Tan.

El objetivo es reducir la dependencia exclusiva de las fuentes convencionales de agua y construir un sistema con mayor capacidad para responder a períodos prolongados de escasez.

En este escenario, las plantas móviles como las de El Mansouria representan una escala diferente dentro de la estrategia: mientras las grandes instalaciones pueden abastecer a extensas áreas urbanas y requieren inversiones y tiempos de construcción considerables, las unidades monobloc permiten reforzar puntos específicos del territorio con mayor rapidez.

¿Y los paneles fotovoltaicos?

Uno de los elementos asociados al título original de esta noticia es la utilización de paneles fotovoltaicos. Sin embargo, es importante diferenciar entre la información específica del proyecto de El Mansouria y otros desarrollos de desalinización existentes en Marruecos.

Las fuentes verificadas sobre las tres estaciones de El Mansouria confirman su capacidad, su carácter monobloc, la utilización de ósmosis inversa y su integración dentro del programa regional de Casablanca-Settat, pero no detallan que estas tres instalaciones concretas funcionen con paneles fotovoltaicos.

Sí existen en Marruecos otros proyectos de desalinización que utilizan energía solar. Un ejemplo es una instalación desarrollada en la región de Guelmim-Oued Noun, donde se ha implementado una unidad de ósmosis inversa alimentada por energía solar para tratar agua y apoyar un proyecto agroforestal.

Esto demuestra que la combinación entre desalinización y energías renovables ya forma parte de las soluciones tecnológicas desarrolladas en el país. No obstante, desde una perspectiva estrictamente periodística, no sería correcto atribuir automáticamente esa característica a las tres plantas de El Mansouria sin una confirmación específica de las entidades responsables.

Una respuesta a largo plazo frente a la presión sobre el agua

El avance del Plan de Tratamiento de Aguas en Marruecos refleja un cambio cada vez más visible en la forma en que el país busca garantizar su abastecimiento.

La construcción de grandes desalinizadoras, el despliegue de estaciones móviles, la desmineralización de aguas salobres y la incorporación progresiva de nuevas tecnologías forman parte de una estrategia destinada a diversificar las fuentes disponibles.

El desafío no consiste únicamente en producir más agua. También implica asegurar que las nuevas infraestructuras puedan integrarse en las redes de distribución, mantener estándares de calidad, reducir los costos energéticos y responder a las necesidades de las poblaciones urbanas y rurales.

En el caso de Casablanca-Settat, el programa de 27 estaciones monobloc busca precisamente aportar flexibilidad al sistema regional. La experiencia acumulada con las estaciones que ya han entrado en operación permite, además, ampliar progresivamente la capacidad hacia otras zonas que requieren refuerzo.

Las tres plantas de El Mansouria se inscriben así en una política de mayor alcance: convertir la desalinización en uno de los pilares de la seguridad hídrica de Marruecos durante los próximos años.

El desafío de convertir el agua de mar en una fuente estratégica

La creciente importancia de la desalinización supone una transformación estructural para el sistema de abastecimiento marroquí.

Si se cumplen las previsiones oficiales del programa 2026-2030, la participación de esta tecnología en el suministro de agua potable aumentará de manera significativa durante los próximos años. El salto proyectado —desde una contribución del 13 % de las necesidades de agua potable en 2025 hasta el 63 % tras la ejecución del programa— muestra la magnitud de la apuesta institucional.

En este contexto, las tres plantas móviles de El Mansouria representan una pieza de una estrategia mucho más extensa.

No son las mayores infraestructuras previstas por Marruecos, ni buscan competir en capacidad con proyectos como la futura desalinizadora de Casablanca. Su valor está en otro aspecto: la posibilidad de desplegar soluciones modulares para reforzar el abastecimiento local y responder con mayor rapidez a zonas sometidas a presión hídrica.

La combinación de grandes proyectos nacionales y unidades descentralizadas podría convertirse en una de las claves del nuevo modelo de gestión del agua en el país.

Así, el Plan de Tratamiento de Aguas en Marruecos avanza con un objetivo central: reducir la vulnerabilidad del suministro frente a la disminución de las fuentes convencionales y consolidar nuevas alternativas capaces de garantizar agua potable a largo plazo. Las tres plantas de El Mansouria forman parte de ese proceso y evidencian cómo la desalinización está pasando de ser una solución complementaria a ocupar un lugar cada vez más importante dentro de la estrategia hídrica nacional.