El partido de los fueras de juego fantasma que el ojo humano nunca vio pero el chip detectó todo
Portugal y Croacia protagonizaron el encuentro con más decisiones de offside polémicas en la historia reciente de los Mundiales, con cinco situaciones de fuera de juego que cambiaron el desarrollo del partido de manera determinante. Al propio Cristiano Ronaldo le anularon un gol por el hombro adelantado en milímetros, Croacia vio invalidado un tanto de Sučić en el minuto 79 por la misma razón, y el más doloroso de todos llegó en el 90+12 con el gol de Gvardiol anulado por un roce de cabello de Matanović que ni las cámaras televisivas pudieron mostrar con claridad sino que solo el chip del balón Trionda fue capaz de detectar. Cinco situaciones en un solo partido que convirtieron al offside en el protagonista absoluto de la noche en Toronto.
Lo que abre el debate más profundo no es si las decisiones fueron técnicamente correctas según el reglamento, sino si el fútbol está preparado para que un sensor indetectable a simple vista elimine a selecciones en una Copa del Mundo. Modric lo planteó con la autoridad de sus 40 años y sus cinco Mundiales: el VAR se usa de manera selectiva y sus consecuencias son desproporcionadas para algo que el ojo humano ni siquiera puede confirmar. La FIFA defendió su tecnología con un comunicado detallado, pero la imagen de Croacia celebrando un gol que iba a forzar la prórroga y viéndolo desvanecerse por un roce de cabello que nadie vio quedará como el símbolo más incómodo de cómo la tecnología está redefiniendo el fútbol en este Mundial 2026.
