El Gobierno del Reino Unido declaró este miércoles el estado de grave sequía en gran parte de Inglaterra, tras un periodo prolongado de temperaturas extremas y una drástica reducción de las precipitaciones. La medida busca responder a una situación que ya afecta el abastecimiento de agua, la agricultura, los ecosistemas y aumenta el riesgo de incendios forestales.

Según las autoridades, varias regiones han pasado más de 50 días sin lluvias significativas y los niveles de los ríos y embalses continúan descendiendo. Aunque las reservas de agua subterránea se recuperaron parcialmente durante el invierno, las altas temperaturas del verano han acelerado la evaporación y reducido la disponibilidad del recurso.

Los expertos atribuyen esta situación a una combinación de fenómenos meteorológicos extremos y al impacto del cambio climático, que está incrementando la frecuencia e intensidad de las olas de calor en Europa. La actual es la tercera declaración oficial de sequía en el Reino Unido en los últimos cinco años.