Borneo atraviesa una de las temporadas de incendios forestales más graves de los últimos años. En distintas zonas de la parte indonesia de la isla, especialmente en Kalimantan Occidental, el fuego y el humo han obligado a equipos de conservación y comunidades locales a intervenir para proteger a una de las especies más amenazadas de la región: el orangután de Borneo (Pongo pygmaeus).
Durante las últimas semanas se han registrado diferentes operaciones de rescate. Algunas han terminado con el traslado de los animales a centros de rehabilitación para recibir tratamiento veterinario, mientras que otros ejemplares han podido ser trasladados a zonas de bosque consideradas más seguras.
La situación no se limita a un único incendio ni a una sola brigada. Se trata de una emergencia ambiental de gran extensión en la que participan autoridades, organizaciones de conservación, veterinarios, investigadores y habitantes de comunidades cercanas a los bosques.
Una temporada de incendios especialmente intensa
Indonesia enfrenta en 2026 una temporada de incendios forestales y de vegetación particularmente severa. El Ministerio de Bosques de Indonesia informó que, entre enero y julio, las áreas afectadas por incendios en el país alcanzaron aproximadamente 202.004 hectáreas, de las cuales cerca del 57 % correspondían a zonas forestales.
La situación se ha visto favorecida por condiciones de sequía y por un episodio de El Niño de intensidad muy fuerte, que ha contribuido a generar un ambiente más seco y propicio para la propagación del fuego. Las autoridades indonesias han advertido que la temporada podría prolongarse hasta comienzos de noviembre si las lluvias continúan retrasándose.
Kalimantan, la parte indonesia de Borneo, se encuentra entre las regiones más afectadas. El humo generado por los incendios también ha provocado problemas de calidad del aire y ha alcanzado zonas de países vecinos como Malasia y Singapur.
Pero detrás de las cifras de hectáreas quemadas existe otro problema: la pérdida de hábitat para cientos de especies, entre ellas el orangután de Borneo.
Los orangutanes, atrapados entre el fuego y la pérdida de su hábitat
El orangután de Borneo está clasificado como En Peligro Crítico y depende principalmente de los bosques tropicales para alimentarse, desplazarse y construir sus nidos. WWF estima que quedan alrededor de 104.700 ejemplares en estado silvestre.
Los incendios representan una amenaza adicional para una especie que ya enfrenta la pérdida y fragmentación de los bosques debido a la expansión agrícola, la explotación forestal y otras actividades humanas.
Cuando las llamas destruyen una zona de bosque, los orangutanes pueden perder árboles que utilizan como refugio y fuentes de alimento. Además, un animal desplazado puede terminar entrando en plantaciones, cultivos o zonas cercanas a viviendas, aumentando el riesgo de encuentros con seres humanos.
Un análisis citado por IFAW encontró que alrededor del 60 % del área afectada por incendios en Kalimantan entre junio y agosto estaba dentro del hábitat del orangután de Borneo. La organización también informó que el fuego destruyó más de 20 hectáreas de hábitat protegido en una localidad de Kalimantan Occidental en apenas diez días.
El rescate de Sampurna
Uno de los casos que mejor muestra las consecuencias de la emergencia ocurrió el 30 de agosto de 2026, en la localidad de Kuala Satong, en el distrito de Ketapang, Kalimantan Occidental.
Un agricultor encontró un orangután macho adulto en una plantación de palma aceitera cercana a una zona afectada por incendios. El animal estaba extremadamente débil y posteriormente perdió el conocimiento.
Los habitantes de la zona avisaron a los equipos especializados y, aproximadamente dos horas después, llegó personal de la organización Yayasan Inisiasi Alam Rehabilitasi Indonesia (YIARI) junto con un veterinario. El animal fue bautizado como Sampurna, por el lugar donde fue encontrado.
Los veterinarios determinaron que el principal problema no eran quemaduras graves, sino las consecuencias de la exposición al humo. El animal presentaba dificultades respiratorias y signos compatibles con una infección respiratoria aguda.
Durante la atención de emergencia recibió oxígeno y líquidos por vía intravenosa para estabilizarlo. Posteriormente fue trasladado para continuar su recuperación y rehabilitación. El objetivo anunciado por los especialistas es devolverlo a la naturaleza una vez que su estado permita hacerlo de manera segura.
El caso de Sampurna también demuestra que el peligro de un incendio no termina cuando las llamas dejan de estar cerca. El humo puede permanecer en el ambiente y afectar la capacidad respiratoria de los animales, además de alterar las condiciones del bosque.
Tres orangutanes rescatados en una nueva operación
Los rescates continuaron durante septiembre.
El Ministerio de Bosques de Indonesia informó el 17 de septiembre sobre una operación conjunta en el distrito de Kayong Utara, también en Kalimantan Occidental, en la que fueron rescatados tres orangutanes afectados por los incendios. En el operativo participaron equipos de la Agencia de Conservación de Recursos Naturales de Kalimantan Occidental (BKSDA), la Wildlife Rescue Unit, YIARI, Yayasan Palung y habitantes de las comunidades locales.
El primer rescate tuvo lugar en Dusun Sinar Timur, en la localidad de Penjalaan. Un habitante había informado sobre la presencia de una orangutana en una plantación de palma aceitera.
El equipo se desplazó hasta la zona y logró rescatar a una hembra adulta de aproximadamente 20 años, bautizada como Mama Penja, junto con su cría macho de aproximadamente un año, llamada Penja.
La evaluación veterinaria realizada en el lugar encontró quemaduras en las manos y las patas de Mama Penja. Los especialistas administraron tratamiento, incluidos antibióticos, y tomaron muestras médicas antes de trasladar a ambos animales al centro de rehabilitación de YIARI.
Un tercer orangután apareció cerca de una zona habitada
La misma operación permitió rescatar a otro orangután macho adulto en la localidad de Padu Banjar.
Los habitantes habían alertado sobre su presencia después de que el animal se desplazara hacia una plantación y se aproximara a zonas habitadas. De acuerdo con el Ministerio de Bosques, el bosque que rodeaba el área había sido afectado por los incendios, obligando al animal a desplazarse en busca de un lugar seguro.
El ejemplar tenía aproximadamente 15 años y fue identificado como Kumbang mediante un microchip. El registro permitió determinar que ya había sido rescatado anteriormente, en febrero de 2022.
Este detalle resulta especialmente importante para los conservacionistas: el rescate de un animal no necesariamente termina cuando se le retira de una zona peligrosa. Los sistemas de identificación permiten conocer su historial, saber si ha recibido atención anteriormente y realizar un seguimiento de su vida después de la liberación.
No todos los rescates terminan en un centro veterinario
Una parte importante de las operaciones de conservación consiste en determinar qué necesita cada animal.
Algunos orangutanes pueden ser trasladados directamente hacia zonas forestales consideradas más seguras cuando su estado físico lo permite. Otros necesitan atención médica, especialmente cuando presentan quemaduras, deshidratación, problemas respiratorios, desnutrición o lesiones.
La organización IFAW informó el 16 de septiembre que Conservation Action Network Indonesia (CAN) había rescatado 13 orangutanes desde julio en situaciones relacionadas con la emergencia de incendios. De ellos, 10 fueron trasladados a áreas forestales más seguras y tres necesitaron atención adicional en un centro de rehabilitación.
Esta cifra corresponde al trabajo específico de CAN y no debe sumarse automáticamente a los ejemplares rescatados por otras organizaciones, porque diferentes equipos pueden estar trabajando en zonas distintas y sus registros no constituyen necesariamente una única base de datos consolidada.
El trabajo de las brigadas va mucho más allá del rescate
Salvar a un orangután individual es solamente una parte de la respuesta.
Los equipos de conservación también trabajan para impedir que las llamas lleguen a zonas donde todavía existe bosque en buen estado. Para ello se construyen cortafuegos, se utilizan mangueras y sistemas de agua, se realizan patrullajes y se intenta detectar los focos antes de que aumenten de tamaño.
En algunas zonas, las organizaciones de conservación trabajan junto a las comunidades que administran bosques locales. IFAW señala que sus organizaciones asociadas están apoyando equipos que protegen, entre otros lugares, el Bosque Comunitario de Pematang Gadung, una superficie de más de 7.000 hectáreas que sirve de refugio para una población estimada de unos 200 orangutanes de Borneo.
La participación de las comunidades es fundamental porque muchas de estas áreas se encuentran lejos de grandes ciudades y requieren personas capaces de reaccionar rápidamente cuando aparece un incendio.
La amenaza también alcanza a centros de investigación y conservación
La crisis no afecta únicamente a los animales que viven completamente libres.
En el Parque Nacional Gunung Palung, en Kalimantan Occidental, los incendios llegaron a amenazar la estación de investigación Rangkong, vinculada al centro de investigación Cabang Panti, donde se desarrolla uno de los estudios de largo plazo más importantes sobre orangutanes de Borneo.
Según reportes publicados esta semana, las llamas llegaron a situarse a aproximadamente 200 metros de la estación. Investigadores, trabajadores de campo y habitantes de comunidades cercanas han trabajado para contener el fuego mediante cortafuegos y sistemas improvisados de aspersión.
El riesgo no se limita a perder infraestructura. Las investigaciones desarrolladas durante décadas han permitido conocer los movimientos, comportamiento y dinámica de las poblaciones de orangutanes. La destrucción del bosque podría afectar tanto a los animales como a la continuidad de estos estudios.
¿Por qué los incendios son tan peligrosos para Borneo?
Los incendios pueden transformar rápidamente un ecosistema tropical.
En el caso de los orangutanes, la destrucción de árboles significa pérdida de alimento y de lugares donde dormir y construir nidos. También puede romper los corredores naturales que utilizan para desplazarse.
El problema se vuelve todavía más complejo cuando el bosque queda fragmentado. Un orangután desplazado puede terminar aislado de otros sectores de bosque o acercarse a plantaciones y comunidades humanas.
Además, los incendios que afectan a turberas pueden ser particularmente difíciles de controlar porque el fuego puede avanzar bajo la superficie y reaparecer posteriormente. IFAW señala que los incendios están afectando bosques y turberas ricas en carbono de Kalimantan Occidental.
Por eso, apagar las llamas visibles no siempre significa que el peligro haya desaparecido.
Una emergencia que combina factores ambientales y humanos
Las condiciones meteorológicas explican parte de la gravedad de la temporada de incendios, pero no constituyen por sí solas toda la historia.
En Indonesia existe un historial de incendios relacionados con la utilización del fuego para despejar terrenos. En medio de la emergencia actual, el Gobierno indonesio ha anunciado un endurecimiento de las medidas contra las quemas ilegales y ha pedido aumentar las sanciones contra quienes sean responsables de provocar incendios.
Al mismo tiempo, las autoridades han intensificado las operaciones de respuesta. Indonesia ha utilizado aeronaves para lanzar agua y realizar otras operaciones de control del fuego, mientras también ha recibido apoyo internacional.
Esto significa que la crisis tiene varias dimensiones: prevención de incendios, control de las llamas, protección de las comunidades, atención de la fauna y recuperación de los ecosistemas afectados.
El rescate es solo el primer paso
Las imágenes de veterinarios atendiendo a orangutanes afectados por el humo o las quemaduras representan apenas el momento más visible de una operación que puede durar meses o incluso años.
Después de ser estabilizado, un animal puede necesitar tratamiento médico, alimentación especializada, observación y rehabilitación. En los casos en los que sea posible devolverlo al bosque, los especialistas deben estudiar previamente las condiciones del lugar de liberación.
También es necesario asegurarse de que el animal pueda encontrar alimento, refugio y suficiente espacio para desplazarse.
Por esta razón, los especialistas insisten en que la conservación del bosque es tan importante como el rescate de los animales. Si el hábitat continúa desapareciendo, las brigadas tendrán que intervenir una y otra vez para atender a ejemplares desplazados.
Una carrera contra el fuego
Los rescates registrados durante agosto y septiembre muestran cómo los incendios de Borneo están afectando directamente a la fauna silvestre.
Casos como el de Sampurna, que necesitó oxígeno después de quedar debilitado por el humo, o el de Mama Penja y su cría, que fueron encontrados con lesiones relacionadas con el fuego, muestran que los efectos de la emergencia pueden adoptar formas diferentes.
Mientras tanto, otros equipos trabajan para mantener las llamas lejos de los bosques que todavía funcionan como refugio para los orangutanes.
La situación continúa abierta. Las autoridades indonesias prevén que las condiciones de riesgo persistan durante las próximas semanas, mientras las organizaciones de conservación mantienen operaciones de vigilancia, extinción, rescate y rehabilitación.
Para los orangutanes de Borneo, cada hectárea de bosque protegida representa algo más que un espacio verde: significa alimento, refugio y la posibilidad de permanecer en su hábitat natural. Y mientras el fuego continúa avanzando en diferentes puntos de la isla, las brigadas de conservación siguen trabajando para que los animales desplazados puedan tener una segunda oportunidad.
