El departamento de Nariño atraviesa uno de los periodos más determinantes en materia de salud mental. En un contexto nacional donde la depresión afecta al 4,7 % de la población, los trastornos de ansiedad oscilan entre el 5 y el 7 %, y la tasa de suicidio alcanza cerca de 6,3 muertes por cada 100 000 habitantes, las estrategias locales de prevención y atención cobran una importancia creciente.
En este escenario, destaca la labor del psicólogo clínico Oswaldo Navarro Arteaga, profesional con más de quince años de experiencia en la atención terapéutica, la investigación aplicada y la intervención comunitaria. Desde su pensamiento “Psicología Integral Para Todos”, Navarro ha desarrollado un modelo de atención que combina la terapia cognitivo-conductual (TCC) con técnicas de meditación y autorregulación emocional, logrando resultados significativos en el manejo de la ansiedad y la depresión.
De acuerdo con los registros internos del consultorio, el 35 % de los pacientes tratados ha evidenciado reducción significativa de síntomas de ansiedad, mientras que un 28 % ha mostrado mejoría sostenida en cuadros depresivos leves o moderados. Si bien estos datos provienen de la práctica clínica y no de estudios poblacionales, reflejan un impacto medible frente al creciente desafío de la salud mental en la región.
Intervención familiar y prevención
Otro de los pilares del trabajo de Navarro Arteaga ha sido la investigación sobre los estilos de crianza como factor asociado a los trastornos emocionales y de comportamiento. A partir de sus hallazgos, el especialista diseñó un protocolo de intervención familiar que se aplica en talleres orientados al fortalecimiento de vínculos parentales y al desarrollo de la inteligencia emocional en niños y adolescentes.
Los informes derivados de esta experiencia señalan una disminución de hasta el 40 % en conductas disfuncionales intrafamiliares, así como mejoras en la comunicación y la autorregulación emocional dentro de los hogares participantes. Estos resultados demuestran la importancia de intervenir desde la raíz familiar, y no únicamente desde el síntoma individual.
De la consulta al territorio
El trabajo clínico ha trascendido las paredes del consultorio. A través de la Fundación “Sentido de Vida”, que dirige en convenio con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), Navarro ha extendido su labor a jóvenes en situación de vulnerabilidad en distintas zonas del departamento.
Los reportes institucionales indican que los procesos aplicados han contribuido a reducir comportamientos agresivos, episodios de consumo de sustancias psicoactivas y síntomas depresivos, especialmente en poblaciones juveniles de contextos socioeconómicos complejos.
Este enfoque, que integra la clínica, la prevención y la acción comunitaria, plantea una alternativa adaptada a las condiciones sociales y culturales de Nariño. Más que replicar modelos urbanos o nacionales, busca construir una respuesta desde las realidades locales.
Los resultados combinados del trabajo clínico y comunitario permiten proyectar un modelo de intervención con reducciones promedio del 30 % en diagnósticos asociados a ansiedad, depresión y trastornos conductuales, según los registros internos.
Para los expertos, este tipo de iniciativas evidencian que la salud mental debe abordarse de manera integral, desde la atención temprana, la educación emocional y el fortalecimiento de los entornos familiares.
