El Millonario vivió su noche más vergonzante del año en el Más Monumental y las alarmas suenan fuerte

River Plate no pudo haber arrancado peor el Torneo Clausura 2026: derrota 0-1 en casa ante Barracas Central con una actuación que dejó a la hinchada millonaria sin palabras y con la sensación de que algo estructural sigue fallando en un equipo que invirtió fuerte en el mercado y que debería estar compitiendo por el título desde el primer partido. El Millonario dominó la posesión durante casi todo el encuentro pero fue completamente estéril en ataque: toques horizontales sin profundidad, centros que Miño atrapó sin problema y una falta total de ideas para romper el bloque defensivo de Barracas cuando el partido lo exigía. El gol de Morales en la única acción clara de los visitantes fue la puñalada perfecta a un equipo que mereció perder por su falta de efectividad y claridad ofensiva.

Lo que más duele en el vestuario millonario es la combinación de factores negativos que rodearon la derrota: Coudet cumpliendo suspensión en la tribuna sin poder dirigir desde el banco, el debut de Otamendi y Correa sin el nivel esperado, y el penal clarísimo que el árbitro Arasa no cobró y que el propio Otamendi reclamó con furia al pitazo final. El defensor campeón del mundo con Argentina llegó a River con la promesa de liderazgo y carácter y esta noche los mostró pero en el momento equivocado. Con la próxima fecha visitando a Gimnasia La Plata el miércoles, River necesita una reacción inmediata porque dos derrotas consecutivas en el arranque del Clausura cerrarían cualquier sueño de pelear el título antes de que el torneo encuentre su ritmo.