El León persigue la segunda estrella continental y las condiciones nunca habían sido tan favorables como ahora

Independiente Santa Fe ganó su única Copa Sudamericana en 2015 bajo la dirección de Gustavo Serena, cuando el equipo bogotano derrotó a Huracán de Argentina en la final jugada en el estadio El Campín de Bogotá en uno de los momentos más gloriosos de la historia del club y del fútbol colombiano. Han pasado once años desde esa conquista histórica y Santa Fe regresa a los octavos de final del mismo torneo con una campaña que recuerda a aquella del 2015 en muchos aspectos: un equipo bien organizado, con identidad táctica clara y con la convicción colectiva de quien sabe que puede ganar cuando el partido se pone difícil. La diferencia es que en 2015 nadie esperaba al León en esa instancia y hoy la campaña ya muestra señales de que este equipo es uno de los más serios candidatos al título.

El camino hacia la segunda Copa Sudamericana de Santa Fe pasa primero por River Plate en octavos, una llave gigante pero absolutamente alcanzable dado el momento de crisis que atraviesa el Millonario argentino. Si el León supera esa instancia el torneo se abre con rivales como Bolívar de Bolivia, São Paulo de Brasil y otros equipos que demuestran que la Copa Sudamericana 2026 no tiene un favorito claro e indiscutible. Santa Fe tiene la solidez defensiva, la efectividad ofensiva de jugadores como Nahuel Bustos y Franco Fagúndez y la experiencia continental necesaria para soñar en grande en este torneo. Once años después de aquella noche mágica en El Campín, el León tiene entre sus garras la oportunidad más real que ha tenido en más de una década de volver a rugir como campeón sudamericano.