El Peixe llega al segundo semestre con un objetivo que hace años hubiera resultado impensable para un club de su historia: no descender a la Serie B. Con 21 puntos en 19 partidos y en el puesto 16, Santos está en zona de descenso directo después de la derrota ante Botafogo y necesita reaccionar urgentemente antes de que la situación se vuelva irreversible. Cuca, quien llegó en marzo para salvar el barco, cumplió el objetivo mínimo del primer semestre de mantener al equipo fuera del descenso durante la pausa mundialista, pero el regreso del Brasileirao trajo inmediatamente una derrota que devolvió al club a los puestos de peligro. La crisis institucional con salarios atrasados complica cualquier intento de reforzar el plantel para la segunda mitad del año.

Sin embargo, Santos tiene dos frentes donde puede respirar y soñar con algo más grande: la Copa do Brasil, donde avanzó a octavos de final y enfrentará al Remo, y la Copa Sudamericana, donde disputará los playoffs ante Universidad Central de Venezuela. Ganar la Copa do Brasil sería el mayor título del club en años y garantizaría la clasificación a la Copa Libertadores 2027, lo que cambiaría radicalmente la perspectiva financiera del proyecto. Gabigol, que llegó en el mercado de invierno y ya acumula 14 goles en todas las competiciones como máximo artillero del equipo, es la gran esperanza ofensiva de un Peixe que tiene talento suficiente para salvarse pero necesita estabilidad, pagos al día y resultados urgentes para evitar el segundo descenso de su historia.