“Se querían llevar a mi hija a una pool party y por supuesto que no lo permití. Le propuse llevarla a un mall y comprarle lo que quisiera, y aceptó. Yo era un patán a esa edad y sé perfectamente las intenciones de esos tipos.”»Hace poco querían llevarse a mi hija a una pool party y de inmediato se me activaron las alarmas. Ella apenas tiene 18 años, y aunque para muchos ya es una adulta, yo me puse a pensar en lo que yo hacía a esa edad y en lo ‘patán’ que podía llegar a ser. Yo empecé en la calle y en la música a los 13; para cuando cumplí los 18, ya llevaba cinco años viviendo la vida a tiempo completo, dándome mis tragos y conociendo cómo se mueve el mundo de noche. Me transporté a las fiestas a las que yo iba y me dije: ‘Ni loco, yo sé exactamente lo que pasa en esos lugares y no quiero eso para ella’.»»Al final, me tocó usar la psicología y negociar como un profesional. Mi hija es como cualquier joven, le gustan sus cosas, así que le hice una oferta que no pudo rechazar: ‘Mira, hagamos un trato, olvídate de la fiesta y vámonos ahora mismo al mall a comprarte lo que tú quieras’. Logré salvarla del peligro sin que se sintiera castigada. Como padre, uno no es que quiera ser amargado, es que uno ya fue el lobo de la historia y sabe de qué pie cojean los demás»Arcángel «La Maravilla» sobre cómo su pasado rebelde lo convirtió en un padre que prefiere negociar con su hija antes que dejarla repetir sus propios pasos. #fiction

Por Oscar Paz