La salida más tormentosa que ha vivido Boca Juniors en años recientes tuvo nombre y apellido colombiano

La relación entre Sebastián Villa y Boca Juniors comenzó a deteriorarse en 2020 cuando su expareja Daniela Cortez lo denunció públicamente por violencia de género con imágenes y videos que circularon masivamente en redes sociales y que sacudieron al fútbol colombiano y argentino de manera simultánea. El club quedó en una posición incómoda: tenía a uno de sus jugadores más importantes envuelto en un escándalo de violencia doméstica que dividió a la hinchada entre quienes pedían su salida inmediata y quienes argumentaban que debía presumirse su inocencia hasta que la justicia hablara. Boca optó por mantenerlo en el plantel mientras los procesos judiciales avanzaban, una decisión que generó críticas enormes desde organizaciones de mujeres y parte de la opinión pública.

El desenlace llegó en 2023 cuando la justicia argentina lo condenó a dos años y un mes de prisión por amenazas coactivas y lesiones leves calificadas contra Cortez, una pena que no implicó cárcel efectiva por ser menor a los tres años requeridos para cumplimiento inmediato. Boca decidió entonces marginarlo del plantel definitivamente, lo que desencadenó un conflicto legal entre el jugador y el club por diferencias salariales y la forma en que se manejó su salida. Villa demandó a Boca exigiendo el pago de lo que consideraba deudas pendientes, y Boca respondió con sus propias acciones legales, en una disputa que se extendió durante meses entre Buenos Aires y los tribunales. Fue precisamente la renuncia de Villa a esa demanda judicial lo que abrió finalmente el camino para su regreso al club esta semana, cerrando un conflicto institucional que dejó heridas en ambas partes y que el fútbol difícilmente olvidará.