La instalación del nuevo legislativo el 20 de julio definirá el futuro de la Paz Total.
El anuncio del Centro Democrático de ir tras la eliminación de la Paz Total marca el inicio de una pugna de poderes que definirá el rumbo de Colombia en los próximos cuatro años. Con la instalación del Congreso el 20 de julio de 2026, el país entrará en una etapa de alta tensión legislativa donde la seguridad y la justicia serán los ejes de la discordia. La propuesta de Hernán Cadavid busca derogar los postulados que, según él, otorgan «todos los beneficios a las estructuras criminales» bajo la fachada de diálogos de paz.

Este conflicto de poderes pone a prueba la capacidad del Gobierno para mantener sus mayorías y defender su política estrella. La oposición, fortalecida tras las recientes elecciones, apunta a desmantelar el marco jurídico que permite al presidente Petro suspender medidas judiciales a cabecillas de bandas criminales. El debate no solo es legal, sino que toca la fibra de la percepción de seguridad de los ciudadanos, quienes ven con recelo las negociaciones en medio de la persistencia de delitos como la extorsión en las ciudades.
La independencia de la Fiscalía y el Poder Judicial también jugará un rol clave en esta disputa. Mientras el legislativo intenta cambiar las reglas del juego, los entes de control deberán vigilar que las suspensiones de órdenes de captura no se conviertan en patentes de corso para la impunidad. La precisión de la Fiscalía sobre la imposibilidad de suspender detenciones por delitos atroces en flagrancia es una muestra de los pesos y contrapesos que operan en el Estado colombiano frente a la Paz Total.
El resultado de esta batalla legislativa será el termómetro de la gobernabilidad en el inicio del nuevo periodo. Si el Centro Democrático logra consolidar una coalición mayoritaria para derogar la ley, el Gobierno Petro perdería su principal herramienta de negociación, obligándolo a reformular su estrategia de seguridad. Por el contrario, si la ley sobrevive, el Ejecutivo tendrá el camino libre para profundizar sus mesas de paz urbana, bajo la atenta y crítica mirada de una oposición que no dará tregua.
