El 18 de agosto de 2026, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) presentó una nueva actualización sobre las consecuencias del fuerte sismo de magnitud 7,4, cuyo epicentro se ubicó en San José del Palmar, Chocó. El reporte, elaborado con información consolidada hasta las 6:30 de la mañana, muestra que el terremoto provocó una emergencia de grandes dimensiones en diferentes regiones de Colombia.

Según el balance, el desastre ha afectado a 15 departamentos y 472 municipios, lo que demuestra la amplia extensión de la emergencia. En total, se reportan 123.789 familias afectadas, equivalentes a 292.043 personas que han sufrido las consecuencias del movimiento telúrico. Las afectaciones incluyen pérdidas humanas, lesiones, desapariciones, daños en viviendas y graves problemas en la infraestructura pública y de servicios.

Uno de los aspectos más graves de la emergencia es el número de víctimas. Hasta el momento del reporte, la UNGRD registra 304 personas fallecidas, mientras que 4.548 personas resultaron heridas. Además, existen 426 personas desaparecidas, por lo que los organismos de emergencia continúan realizando labores de búsqueda y rescate. En medio de estas operaciones, 356 personas han podido ser rescatadas, lo que evidencia el esfuerzo de los equipos de atención para encontrar y auxiliar a quienes quedaron atrapados o aislados después del sismo.

El terremoto también ocasionó enormes daños en las viviendas. Se han contabilizado 134.342 viviendas averiadas, es decir, hogares que sufrieron diferentes niveles de daño y que podrían requerir reparaciones antes de volver a ser habitables con normalidad. A esto se suman 29.554 viviendas completamente destruidas, lo que significa que miles de familias podrían haber perdido sus hogares y necesitar soluciones de alojamiento y apoyo para la reconstrucción. Además, se informa del colapso de 267 edificios, aumentando las dificultades para las comunidades afectadas y las labores de evaluación de las estructuras.

Los daños no se limitaron a las viviendas. Sectores fundamentales como la salud y la educación también resultaron afectados. La UNGRD reportó daños en 303 centros de salud, situación que puede dificultar la atención médica precisamente en un momento en el que miles de personas necesitan asistencia. Asimismo, 3.443 centros educativos presentan afectaciones, lo que podría interrumpir las actividades escolares y afectar a numerosos estudiantes. También fueron afectados 3.905 centros comunitarios, espacios importantes para la organización y atención de las comunidades durante una emergencia.

La infraestructura vial también sufrió consecuencias importantes. El balance señala 413 vías afectadas, lo que puede dificultar el traslado de personas, alimentos, medicamentos, equipos de rescate y ayuda humanitaria hacia las zonas más perjudicadas. También se registran daños en 86 acueductos, una situación especialmente preocupante porque puede afectar el acceso de la población al agua. Además, resultaron afectados 49 puentes vehiculares y 13 puentes peatonales, dificultando aún más la movilidad entre diferentes comunidades. A esto se suman cinco aeropuertos afectados, lo que puede limitar las posibilidades de transporte y de llegada rápida de ayuda a algunos territorios.

La emergencia también tuvo consecuencias sobre los animales. Hasta el momento, se han reportado 496 animales rescatados y 1.323 animales afectados. Esto demuestra que las labores de atención no se han concentrado únicamente en las personas, sino que también incluyen acciones para proteger y rescatar animales que quedaron en peligro debido al terremoto.

En términos generales, las cifras presentadas por la UNGRD muestran que el sismo produjo una emergencia humanitaria y de infraestructura de gran magnitud. Las pérdidas humanas son especialmente graves, pero el número de viviendas destruidas y averiadas, junto con los daños en hospitales, escuelas, vías, puentes, acueductos y otros servicios, significa que la recuperación de las zonas afectadas requerirá un esfuerzo considerable.

La UNGRD continúa recopilando información para establecer con mayor precisión la magnitud de los daños. Debido a que las evaluaciones todavía están en desarrollo, las cifras podrían cambiar a medida que los equipos de emergencia logren acceder a zonas afectadas y reciban nuevos reportes de los municipios. Paralelamente, continúan las labores de búsqueda y rescate, atención a los heridos, asistencia a las familias damnificadas y recuperación de la infraestructura.

En conclusión, el sismo de magnitud 7,4 provocó una emergencia que afecta a cientos de miles de colombianos. El balance conocido hasta la mañana del 18 de agosto registra 304 fallecidos, 4.548 heridos, 426 desaparecidos y más de 292.000 personas afectadas. Los daños materiales también son enormes, especialmente en las viviendas y en la infraestructura de salud, educación, transporte y servicios públicos. La situación continúa siendo atendida por las autoridades, mientras se desarrolla el proceso de rescate, ayuda humanitaria y recuperación de las comunidades damnificadas.