La emergencia provocada por los dos fuertes terremotos que sacudieron el norte de Venezuela continúa agravándose. Las autoridades elevaron a 1.430 la cifra de fallecidos, mientras más de 3.200 personas han resultado heridas y cerca de 50.000 permanecen desaparecidas. Los sismos, de magnitudes 7,2 y 7,5, ocurrieron con apenas segundos de diferencia y son considerados uno de los desastres naturales más graves registrados en el país durante el último siglo.

Las zonas más afectadas son Caracas y el estado de La Guaira, donde decenas de edificaciones colapsaron y miles de familias perdieron sus viviendas. De acuerdo con el balance oficial, más de 3.100 familias permanecen en refugios temporales, mientras hospitales y centros de atención trabajan al límite de su capacidad para atender a los afectados.

Las labores de rescate continúan con el apoyo de más de 2.200 especialistas y unidades caninas provenientes de al menos 20 países. Sin embargo, las más de 430 réplicas registradas desde el primer movimiento sísmico han dificultado las operaciones y mantienen en alerta a la población. Las autoridades también restringieron el acceso a las zonas más afectadas para facilitar el trabajo de los organismos de socorro.

Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas advirtió que cerca de siete millones de personas podrían verse afectadas por la emergencia humanitaria. Mientras continúan las tareas de búsqueda entre los escombros, la comunidad internacional mantiene el envío de ayuda y equipos especializados para apoyar la atención de uno de los desastres más devastadores que ha enfrentado Venezuela en las últimas décadas.