En España es un país eminentemente árido, es decir, tiene condiciones climáticas caracterizadas por un importante escasez de humedad. Para ser más concretos, el 67% del territorio tiene un índice de aridez, la relación entre la precipitación y la evapotranspiración de las plantas, inferior a 0.65, lo que se cataloga como tierras secas o zonas áridas. En este contexto, la demanda de recursos hídricos, lejos de ceñirse a su disponibilidad, no ha parado de crecer en los últimos 50 años. Esa es la principal razón de la escasez de agua y la base de números conflictos hídricos, y sitúa a España como uno de los países con mayor estrés hídrico .