Canadá se convirtió en uno de los escenarios de referencia en Norteamérica para evaluar una alternativa al diésel en el transporte ferroviario: los trenes de pasajeros de hidrógeno. El caso más relevante tuvo lugar en Quebec durante el verano de 2023, cuando el fabricante francés Alstom llevó su Coradia iLint al sistema ferroviario de Charlevoix para realizar una demostración con pasajeros.

Aunque la prueba piloto terminó en septiembre de 2023, sus resultados continúan siendo estudiados por organismos canadienses. De hecho, en abril de 2026 el Gobierno de Canadá publicó un informe elaborado por el Consejo Nacional de Investigación de Canadá (NRC) sobre la experiencia del Coradia iLint en Quebec, con especial atención a los aspectos técnicos, operativos y de seguridad.

La experiencia es importante porque Canadá cuenta con una extensa red ferroviaria y numerosos tramos que no están electrificados. En esas rutas, sustituir completamente los trenes diésel por trenes eléctricos convencionales puede requerir una infraestructura de catenarias y sistemas de alimentación que implica importantes inversiones.

La tecnología de hidrógeno plantea otra posibilidad: utilizar el combustible a bordo para producir electricidad mediante una pila de combustible y alimentar así los motores eléctricos del tren.

La prueba se realizó en Quebec durante 2023

El proyecto comenzó a tomar forma antes de la demostración. En febrero de 2023, Alstom anunció que llevaría el Coradia iLint, desarrollado como tren de pasajeros propulsado por hidrógeno, al Réseau Charlevoix, en Quebec.

La prueba contemplaba el transporte de pasajeros entre el sector del Parc de la Chute-Montmorency, cerca de Quebec, y Baie-Saint-Paul, en un recorrido de aproximadamente 90 kilómetros a través de la región de Charlevoix.

El primer viaje con pasajeros se realizó el 17 de junio de 2023. Alstom señaló que alrededor de 100 pasajeros participaron en ese primer recorrido, que constituyó la primera operación de un tren de pasajeros propulsado por hidrógeno en Norteamérica.

El proyecto reunió a diferentes actores, entre ellos Alstom, el Gobierno de Quebec, Chemin de fer Charlevoix, Train de Charlevoix, Harnois Énergies, HTEC y Accelera by Cummins. También participaron instituciones relacionadas con la investigación y el desarrollo de tecnologías de hidrógeno.

Más de 10.000 pasajeros participaron en la demostración

La experiencia no se limitó a una prueba técnica aislada. El Coradia iLint realizó viajes comerciales de demostración durante varios meses.

De acuerdo con los resultados publicados por Alstom, entre mediados de junio y finales de septiembre de 2023 el tren transportó más de 10.000 pasajeros, realizó más de 130 viajes y recorrió aproximadamente 10.660 kilómetros.

La experiencia también fue observada por representantes de distintos sectores. Alstom informó que 34 delegaciones comerciales, gubernamentales y regulatorias de diferentes lugares de Norteamérica acudieron para conocer directamente el funcionamiento de la tecnología y estudiar los requisitos necesarios para una posible implementación más amplia.

Esto convirtió al proyecto de Quebec en algo más que una demostración tecnológica: también sirvió para recopilar información sobre operación, infraestructura, regulación y seguridad.

¿Cómo funciona un tren impulsado por hidrógeno?

El principio es diferente al de una locomotora diésel convencional.

En un tren como el Coradia iLint, el hidrógeno almacenado a bordo llega hasta las pilas de combustible. Allí se produce una reacción electroquímica entre el hidrógeno y el oxígeno del aire.

El resultado es electricidad, calor y agua.

La electricidad alimenta los sistemas de propulsión del tren y puede combinarse con baterías para gestionar la energía durante la operación. A diferencia de un motor de combustión interna convencional, el sistema no necesita quemar diésel para generar la energía que mueve el tren.

En el caso del Coradia iLint utilizado en Quebec, las pilas de combustible fueron suministradas por Accelera by Cummins, mientras que el hidrógeno empleado durante la demostración fue producido por Harnois Énergies en su instalación de la ciudad de Quebec.

¿Qué sale por el escape?

Una de las principales características de esta tecnología es que, durante el funcionamiento de la pila de combustible, el producto directo de la reacción es agua.

Esto no significa que cualquier tren de hidrógeno sea automáticamente libre de emisiones durante todo su ciclo de vida. El impacto climático depende también de cómo se produce el hidrógeno.

Cuando el hidrógeno se obtiene mediante electricidad procedente de fuentes renovables, puede reducirse considerablemente la huella de carbono asociada al combustible. En Quebec, la demostración utilizó el denominado hidrógeno verde.

El proyecto permitió ahorrar diésel y emisiones

Uno de los datos más destacados de la demostración fue la comparación con los servicios que normalmente utilizaban trenes diésel en la misma ruta.

Según los resultados publicados por Alstom, durante los cuatro meses de demostración se ahorraron aproximadamente 8.400 litros de diésel y se evitaron alrededor de 22 toneladas de CO₂, en comparación con los viajes que habrían sido realizados mediante trenes diésel.

Estos datos corresponden específicamente a la operación de demostración en Quebec y no deben interpretarse como una estimación universal de las reducciones que produciría cualquier tren de hidrógeno.

El resultado depende de factores como el tipo de hidrógeno utilizado, el recorrido, el número de pasajeros, el consumo energético y el sistema de transporte que se sustituya.

¿Por qué el hidrógeno resulta interesante para los ferrocarriles canadienses?

El ferrocarril presenta un desafío particular para la transición energética.

Muchos sistemas ferroviarios urbanos pueden electrificarse mediante líneas aéreas, pero hacerlo en grandes redes regionales o en rutas con poco tráfico puede resultar más complejo y costoso.

Natural Resources Canada señala que el sector ferroviario tiene ciclos de operación intensivos en energía y recorridos largos, lo que hace especialmente complicada su electrificación completa. Por esa razón, los proyectos piloto con hidrógeno buscan determinar en qué circunstancias esta tecnología puede ser una alternativa viable.

El hidrógeno tiene una característica especialmente relevante: puede almacenarse a bordo del tren. Eso permite que un vehículo pueda circular por una vía que no dispone de electrificación continua.

En otras palabras, el objetivo no necesariamente es sustituir todos los trenes eléctricos o todas las locomotoras diésel por hidrógeno, sino estudiar en qué tipos de rutas puede tener sentido esta tecnología.

El papel de Transport Canada y el Consejo Nacional de Investigación

La experiencia de Quebec también despertó el interés de las instituciones federales.

Transport Canada encargó al National Research Council of Canada (NRC) un estudio sobre el despliegue del Coradia iLint en Quebec. El objetivo fue recopilar información sobre la operación del tren y analizar cuestiones relacionadas con su posible implementación en Canadá.

El informe publicado en 2026, titulado Hydrail phase II: demonstration of Alstom Coradia iLint in Quebec, documenta la experiencia y señala que la demostración de 2023 fue la primera aparición de un tren de pasajeros propulsado por pilas de combustible de hidrógeno —conocido también como hydrail— en Norteamérica.

Un aspecto importante es que la operación de 2023 estuvo bajo jurisdicción de la provincia de Quebec y no directamente bajo la autoridad federal canadiense. Precisamente por eso, la experiencia también permitió analizar las diferencias entre los marcos regulatorios y de seguridad de Norteamérica y Europa.

Consultar el informe oficial del Gobierno de Canadá sobre la demostración

La seguridad es uno de los principales retos

El desarrollo de trenes de hidrógeno no depende únicamente de fabricar un tren capaz de funcionar con pilas de combustible.

También es necesario resolver cómo almacenar, transportar y suministrar el hidrógeno de manera segura.

Transport Canada ha financiado estudios específicos sobre los riesgos relacionados con el uso de hidrógeno en el sector ferroviario. Uno de ellos analiza posibles escenarios asociados con fugas, almacenamiento a bordo, detección de hidrógeno y sistemas de mitigación.

El estudio de evaluación de riesgos encontró que la mayoría de los escenarios analizados presentaban niveles de riesgo bajos, aunque identificó situaciones de riesgo medio relacionadas con los tanques de almacenamiento de hidrógeno instalados en los vehículos. Entre las medidas estudiadas se encuentran sistemas de protección contra impactos, detección de fugas y mecanismos adecuados de alivio de presión.

Esto demuestra que la transición hacia el hidrógeno requiere no solamente avances en ingeniería, sino también normas técnicas, procedimientos operativos y protocolos de emergencia.

Canadá también trabaja en nuevas reglas para locomotoras de hidrógeno

La investigación no terminó con la experiencia del Coradia iLint.

Transport Canada estableció en el verano de 2025 un entorno regulatorio experimental, conocido como regulatory sandbox, para probar especificaciones técnicas, requisitos de seguridad y reglas operativas relacionadas con locomotoras impulsadas por hidrógeno y baterías.

La iniciativa tiene una duración prevista de tres años y sus resultados están destinados a ayudar a determinar qué nivel de regulación y supervisión será necesario para introducir estas tecnologías de manera segura en el mercado canadiense. El informe final está previsto para 2028.

Información oficial de Transport Canada sobre el entorno regulatorio para locomotoras de hidrógeno y baterías

El proyecto de Quebec no es el único experimento con hidrógeno en Canadá

El interés canadiense por el hidrógeno ferroviario va más allá de los trenes de pasajeros.

Transport Canada también ha estudiado la posibilidad de utilizar pilas de combustible de hidrógeno en locomotoras de maniobras, utilizadas en patios ferroviarios para organizar y mover vagones.

En un estudio de viabilidad, el Gobierno canadiense analizó la posibilidad de transformar una locomotora diésel GP38-2 para incorporar módulos de pilas de combustible, almacenamiento de hidrógeno y baterías de ion-litio.

Los patios ferroviarios son especialmente interesantes para este tipo de pruebas porque las locomotoras pueden operar durante muchas horas en zonas relativamente delimitadas y utilizar una infraestructura de abastecimiento ubicada en un punto determinado.

Estudio de Transport Canada sobre locomotoras de hidrógeno

También existen proyectos en otras provincias

La estrategia canadiense de hidrógeno contempla diferentes aplicaciones para el sector ferroviario.

Natural Resources Canada señala que en Columbia Británica y Alberta, Canadian Pacific Kansas City y Southern Railways han trabajado en la adaptación de locomotoras diésel, mientras que ATCO ha desarrollado proyectos de electrolizadores de 1 MW en patios ferroviarios de Calgary y Edmonton.

Estos proyectos no deben confundirse con la demostración del Coradia iLint, ya que corresponden a diferentes tipos de vehículos, operadores y aplicaciones.

Sin embargo, forman parte de un esfuerzo más amplio para estudiar cómo podrían utilizarse combustibles alternativos en el transporte ferroviario canadiense.

El precedente europeo del Coradia iLint

El tren utilizado en Quebec tampoco era un prototipo completamente experimental.

El Coradia iLint fue desarrollado por Alstom y había sido utilizado anteriormente en Europa. Su llegada a Canadá permitió evaluar su comportamiento en condiciones norteamericanas y, especialmente, comprobar su funcionamiento en una línea sin electrificación.

Una de las características que hace atractiva esta tecnología para determinadas rutas es precisamente que no necesita una línea eléctrica aérea para obtener energía durante todo el recorrido.

Según documentación del Gobierno de Canadá, el modelo comercial puede alcanzar velocidades de hasta 140 km/h y tiene una autonomía que puede llegar hasta aproximadamente 1.000 kilómetros, dependiendo de la configuración y las condiciones de operación.

¿Significa esto que Canadá sustituirá sus trenes diésel por hidrógeno?

No necesariamente.

La demostración de Quebec debe entenderse como una prueba tecnológica y operativa, no como el anuncio de una sustitución generalizada de la flota ferroviaria canadiense.

Existen diferentes alternativas para reducir las emisiones del transporte ferroviario: electrificación convencional, baterías, biocombustibles y pilas de combustible de hidrógeno, entre otras.

La conveniencia de cada alternativa depende de factores como la distancia, frecuencia de los servicios, infraestructura existente, disponibilidad energética, condiciones climáticas, costos de operación y facilidad de abastecimiento.

Por ello, uno de los principales objetivos de las investigaciones canadienses es determinar dónde y bajo qué condiciones puede funcionar cada tecnología.

Un proyecto que dejó datos para futuras decisiones

La experiencia del Coradia iLint proporcionó algo que difícilmente puede obtenerse únicamente mediante simulaciones: datos reales de funcionamiento con pasajeros.

Los más de 10.000 pasajeros, los más de 130 viajes y los aproximadamente 10.660 kilómetros recorridos permitieron estudiar el comportamiento de un tren de hidrógeno en una operación real de pasajeros.

Además, el proyecto permitió observar la interacción entre diferentes elementos del ecosistema: producción de hidrógeno, transporte y almacenamiento del combustible, abastecimiento del tren, operación ferroviaria y supervisión regulatoria.

El Gobierno canadiense continúa utilizando este tipo de experiencias para estudiar los requisitos necesarios para incorporar nuevas tecnologías energéticas al ferrocarril.

El futuro dependerá de infraestructura, costos y regulación

El hidrógeno ofrece una posibilidad tecnológica interesante para las líneas ferroviarias que no cuentan con electrificación, pero su expansión dependerá de factores que van más allá del propio tren.

Será necesario disponer de puntos de abastecimiento, sistemas adecuados de almacenamiento, normas de seguridad, personal capacitado y una producción de hidrógeno que permita alcanzar los objetivos ambientales buscados.

También será necesario evaluar los costos frente a otras alternativas.

La experiencia de Quebec, por tanto, no representa el final del proceso, sino una etapa para reunir información. En paralelo, Canadá continúa trabajando en investigación, análisis de riesgos y marcos regulatorios para determinar cómo podrían integrarse las tecnologías de hidrógeno y baterías en sus operaciones ferroviarias.

La demostración del Coradia iLint dejó un precedente concreto: durante 2023, un tren de pasajeros impulsado por hidrógeno pudo operar en una ruta ferroviaria canadiense sin electrificación y transportar miles de pasajeros. Los estudios posteriores, incluido el informe federal publicado en 2026, buscan convertir esa experiencia en conocimiento técnico y regulatorio que pueda servir para futuras decisiones sobre el transporte ferroviario de bajas emisiones.