En Puerto Nare, Antioquia, la ruta escolar no es en bus, es en lancha, y ahora comparten el camino con un hipopótamo.
Un juzgado falló a favor de las familias ribereñas y le ordenó a Corantioquia que en un plazo improrrogable de 60 días proteja la vida de 23 escolares que a diario atraviesan el río Magdalena Medio para llegar a clases. En el mismo tramo merodea un hipopótamo macho de cerca de tres toneladas.
Cansados de pedir ayuda sin respuesta, los padres y pescadores interpusieron una acción de tutela. La justicia les dio la razón, pero la autoridad ambiental decidió impugnar el fallo en lugar de desplegar una intervención urgente.
Para la comunidad, el río lo es todo: transporte escolar, pesca, cultivos y acceso a salud. Ahora viven con miedo. Pescadores artesanales denuncian redes destruidas y campesinos reportan pérdidas de cultivos. Entrar al agua se volvió un riesgo.
Mientras se resuelve la apelación, los 23 niños siguen cruzando el afluente con el peligro a pocos metros.
