Un apicultor en Gaza intenta salvar sus abejas después de que los bombardeos destruyeran las colmenas y afectaran gravemente el entorno del que dependen.

Antes de la guerra, tenía alrededor de un centenar de colmenas. Al regresar después de haber sido desplazado, encontró muchas de ellas destruidas y las abejas desaparecidas. La falta de árboles, flores y cultivos también ha hecho mucho más difícil que las colonias puedan alimentarse y sobrevivir.

A pesar de las pérdidas, el apicultor continúa intentando reconstruir su actividad y mantener con vida las pocas abejas que quedan. Para él, salvarlas significa también conservar una parte de su forma de vida y de la agricultura de Gaza.