En el Valle del Jordán, una zona de Cisjordania ocupada por Israel, se ha registrado una intensificación de la violencia cometida por colonos israelíes contra comunidades palestinas, especialmente en pequeños pueblos y aldeas beduinas como Ras Ein el-Auja.

Esta violencia incluye intimidación, incursiones en viviendas, robo de ganado y presión constante, lo que ha convertido la vida cotidiana en algo “insostenible” para muchos residentes palestinos.

Desplazamiento de familias

  • Decenas de familias palestinas han abandonado sus hogares y se han visto forzadas a huir en los últimos días debido al creciente hostigamiento.
  • En la aldea de Ras Ein el-Auja, que antes contaba con unas 100 familias y alrededor de 700 habitantes, al menos 26 familias ya se han marchado, y otras se preparan para dejar la zona.
  • Los desplazados han tenido que dispersarse por otras poblaciones cercanas —algunos vendieron sus animales y buscan seguridad en ciudades como Jericó o más al sur del Cisjordania.

Causas de la violencia

  • La violencia es atribuida principalmente a colonos israelíes que viven en puestos avanzados no autorizados cerca de poblaciones palestinas, según grupos de derechos humanos como B’Tselem.
  • Estos colonos realizan intrusiones frecuentes, hostigan a los vecinos, y ejercen presión física y psicológica que deja a las familias sin posibilidad de llevar una vida segura.
  • La presencia continuada de estos grupos y la expansión de asentamientos ha agravado tensiones en un territorio controlado en un 60 % por Israel bajo acuerdos provisionales desde los años 90.