desde hace 6 años, cuando salió de Venezuela y llegó a Miami este venezolano de 51 años dice que todos los días piensa en su país. El exilio profundizó su amor por su padre y su voz transmite los sentimientos más diversos, desde la alegría al recordar su casa; la tristeza por lo que dejó atrás y también la ilusión de que el país en el que creció vuelva a ser pujante.
