El senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay fue víctima de un ataque armado durante un evento político público en la tarde del día de hoy. El hecho reabre un debate crítico sobre la violencia, el uso de menores por el crimen organizado y el futuro de las elecciones en Colombia.

¿Qué pasó?

El día de hoy, sábado 7 de junio de 2025, a las 5:00 p.m., el senador y precandidato presidencial por el Centro Democrático, Miguel Uribe Turbay, fue víctima de un atentado mientras participaba en un evento de campaña en el parque El Golfito, en el barrio Modelia de la localidad de Fontibón, occidente de Bogotá. Un sujeto se acercó por la espalda y le disparó en al menos seis ocasiones. Uno de los proyectiles se alojó en su cabeza. Uribe fue trasladado en estado crítico a la Fundación Santa Fe de Bogotá.

Hasta el momento, se conoce que otras dos personas también habrían resultado heridas tras la balacera. Su estado actual no ha sido reportado por las autoridades.

El autor material: un menor de edad en la línea de fuego

El ataque fue perpetrado por un adolescente que llegó al lugar como parrillero en una motocicleta, se bajó, sacó un arma de fuego y disparó. La reacción del esquema de seguridad fue inmediata: Los escoltas reaccionaron de inmediato: le dispararon, hiriéndolo en una pierna, y se inició una persecución por las calles del barrio que terminó con la captura del presunto sicario mientras permanecía herido en el suelo. La escena quedó registrada en video por una cámara de seguridad del sector. Fue trasladado bajo custodia a la Clínica Colombia.

Este hecho reaviva un problema urgente: el uso de menores de edad como instrumentos del crimen organizado. Una realidad escalofriante que viene ocurriendo desde hace años. Las estructuras criminales reclutan jóvenes vulnerables, les prometen beneficios materiales, seguridad para sus familias y hasta apoyo legal en caso de ser detenidos. Mientras tanto, ellos se convierten en carne de cañón de una maquinaria perversa que permanece en las sombras.

Y aunque se debe investigar qué presiones o contextos rodeaban a este joven, esto no elimina su responsabilidad. El daño ya está hecho. Hay una familia destrozada y un país en alerta. Joven o no, debe enfrentar las consecuencias de sus actos. Es fundamental que se le apliquen las sanciones correspondientes, para que comprenda la magnitud de lo que hizo y no se convierta en un criminal mayor con el paso de los años. Solo así se corta la cadena.

¿Qué dijo el capturado?

En el momento en que se procedió con la debida aprehensión del presunto agresor, los uniformados cuestionaron al joven, preguntándole quien lo había mandado, y él respondió así: «Déjeme darle los números», refiriéndose, al parecer, a quien presuntamente entregó la orden de asesinar a Turbay.

Primer parte médico de Turbay

El primer parte oficial sobre el estado de salud de Miguel Uribe Turbay fue emitido por la Fundación Santa Fe de Bogotá, centro médico al que fue remitido en horas de la noche. Según el comunicado firmado por Adolfo Llinás Volpe, director médico de la clínica, el senador ingresó a las 8:30 p.m. “en estado crítico”, y de inmediato se activaron todos los protocolos de atención de alta complejidad. Actualmente, el equipo de neurocirujanos y especialistas en vascular periférico lo atiende en un procedimiento quirúrgico urgente.

El proceso está siendo liderado por Fernando Hakim, reconocido neurocirujano con más de 30 años de experiencia y jefe del departamento de neurocirugía de la Fundación Santa Fe. Antes de ser trasladado, Uribe Turbay fue atendido en la Clínica Medicentro, donde una auxiliar de enfermería reveló que llegó inconsciente, en estado crítico y que duraron cerca de 45 minutos en maniobras de reanimación. Según algunas versiones, el senador habría recibido dos impactos en el cráneo.

¿Y la mujer detrás del presunto sicario?

Las más recientes grabaciones compartidas podrían cambiar el rumbo de esta investigación. En uno de los videos previos al atentado, se observa a una mujer que, según testigos, habría estado dándole indicaciones al menor que disparó contra el senador Miguel Uribe Turbay.

Aunque aún no se ha confirmado su identidad ni su posible participación directa, la presencia de esta figura misteriosa abre nuevas preguntas. Lo cierto es que, de probarse su vinculación, la investigación daría un giro crítico y expondría con mayor claridad que el ataque no fue un hecho aislado, sino una ejecución orquestada con precisión.

Una mafia que manipula, corrompe y se camufla

No se trata de un caso aislado. El crimen organizado sabe que un menor de edad, por su condición legal, puede recibir penas reducidas. Sabe que la opinión pública suele centrar la culpa en quien acciona el arma, pero rara vez se investiga a fondo quién la puso en sus manos. Es un ajedrez criminal donde el adolescente es el peón sacrificado, mientras los verdaderos titiriteros siguen libres.

Una campaña electoral en la cuerda floja

Las preguntas que muchos temen hacer ya están en el aire: ¿Es este ataque el inicio de una campaña electoral marcada por la violencia? ¿Estamos frente a una repetición de los años más oscuros del país, donde pensar distinto o aspirar a un cargo implicaba jugarse la vida? Ojalá este atentado no sea la antesala de lo que se avecina.

Hoy el país está obligado a exigir no solo justicia, sino garantías para que todos los líderes políticos puedan hacer campaña sin temor. La violencia no puede ser el precio de la democracia.

Comunicado oficial del Centro Democrático
Recompensa y respuesta institucional

El ministro de Defensa anunció una recompensa de hasta $3.000 millones por información que permita dar con los responsables materiales e intelectuales. El coronel Juan Carlos Triana, comandante de la Policía en la localidad, afirmó que se ha activado todo el aparato investigativo junto con la Fiscalía y el CTI.

El arma fue incautada y el capturado permanece en custodia mientras se desarrollan los actos judiciales correspondientes.

La pregunta que no podemos ignorar

La gran reflexión es esta: ¿Qué clase de país estamos construyendo cuando los más jóvenes son reclutados como asesinos? ¿Cuánto más debe pasar para que se desarticule de verdad el engranaje criminal que sigue usando la pobreza y la falta de oportunidades como combustible para su expansión?

Hoy, Colombia tiene una deuda con Miguel Uribe Turbay, con su familia, con sus simpatizantes y con la democracia misma. No basta con capturar a un adolescente. El país exige que se llegue al fondo. Que se descubra quiénes dieron la orden. Que no se repita. Que no se olvide.

Los mensajes de su familia

Desde este medio nos solidarizamos con la difícil situación que está atravesando todo su circulo familiar, de amigos y de todos quienes hacen parte de su vida. Que pronto Colombia reciba buenas noticias, pero sobre todo, que la justicia llegue.


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