JORGE HERNANDO CARVAJAL PÉREZ
Confieso que estoy anonadado. No sé si estamos asistiendo a una campaña presidencial o a una competencia nacional de insultos. Cada día que escucho a los candidatos finalistas a la Presidencia de Colombia, Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda, termino más confundido sobre sus propuestas de gobierno y más informado sobre los calificativos que se lanzan mutuamente.
Que si mafioso. Que si timador. Que si estafador. Que si criminal. Que si bandido. Que si esto. Que si aquello. La creatividad para descalificarse parece no tener límites. A este paso, el debate presidencial que presuntamente se está preparando debería transmitirse por los canales deportivos, porque lo que estamos viendo es una pelea de peso completo, donde todo vale.
Lo curioso es que, después de tantos ataques, pareciera que ya los jóvenes Abelardo e Iván, agotaron casi todo el diccionario de los agravios. De hecho, hay un insulto muy popular en Cali, relacionado con cierta enfermedad venérea, que todavía no se han dicho. Pero viendo el ritmo que lleva esta campaña, me parece que en cualquier momento se lo van a decir, para completar este espectáculo de los bajos fondos en el que se ha convertido la campaña presidencial por la definitiva segunda vuelta.
Mientras tanto, los ciudadanos seguimos esperando algo tan exótico y revolucionario como escuchar propuestas. Sí, propuestas. Esas cosas raras que supuestamente presentan los candidatos para explicar cómo van a mejorar la seguridad, la economía, la salud, la educación o la infraestructura del país, que es lo que se supone debe hacer un buen presidente.
Porque, sinceramente, si los debates presidenciales van a consistir únicamente en intercambiar insultos de arrabal, acusaciones, sacar trapos al sol, entonces mejor que no hagan debate alguno. Nos ahorrarían tiempo a todos. Los colombianos no queremos escuchar más que Abelardo le diga a Iván que es un guerrillero, ni que Iván le diga que es un estafador tan profesional, que estafó a David Murcia, lo que es mucho decir.
Señores candidatos: Colombia necesita saber qué piensan hacer por el país, no cuántos adjetivos negativos conocen. Ya sabemos que los dos no se pueden ver ni en pintura, como dicen las señoras. El mensaje quedó claro hace meses. Ahora sería interesante saber cómo piensan gobernar.
La Presidencia de la República no se gana por nocaut verbal. O al menos eso creíamos algunos ingenuos ciudadanos que todavía esperamos escuchar ideas en lugar de ofensas.
Por favor, dejen de pelear y comiencen a proponer. Todos les quedaremos bastante agradecidos.
