La Selección Colombia femenina de mayores ha inscrito su nombre en las páginas de oro del balompié continental al conseguir el título de la Liga de Naciones femenina después de derrotar 4-3 a Paraguay en la última fecha del campeonato.

Tras una épica remontada en la novena jornada, donde vencieron 4-3 a Paraguay en Asunción, el conjunto nacional no solo aseguró su clasificación directa al Mundial de Brasil 2027 con un total de 20 puntos, sino que además se alzó con el trofeo de la Liga de Naciones Femenina, consolidando el primer gran título de su historia.

Con esta histórica conquista, el palmarés oficial de la Tricolor llega a tres títulos de primer nivel. En su vitrina ya destacaban las medallas de oro obtenidas en los Juegos Bolivarianos de 2009 y en los Juegos Panamericanos de Lima 2019.

El partido

Colombia sufrió para conseguir la victoria ante Paraguay en la última jornada, las colombianas estuvieron tres veces abajo en el marcador hasta que finalmente logró el triunfo. Paraguay empezó ganando desde muy temprano, Dulce Quintana abrió la cuenta de penal al minuto 3.

Pero Colombia demostró estar metida en el partido y rápidamente se reportó en el tablero con un tanto de Ana María Guzmán. Paraguay al minuto 10’ puso el segundo a su favor con un tanto de Claudia Martínez. Marcela Restrepo al minuto 43’ marcó el segundo para Colombia que ponía la igualdad parcial, pero antes de ir al descanso las paraguayas pusieron el tercero a su favor por intermedio de Chamorro.

En la segunda mitad Colombia logró su tercera anotación por intermedio de Linda Caicedo y en la agonía del juego llegó al 4-3 final con Ana María Guzmán que sumó un doblete.

Palmares

Este torneo representó sin duda alguna un punto de inflexión definitivo para un equipo que venía persiguiendo la gloria absoluta. Colombia cargaba con el peso histórico de cuatro subcampeonatos en la Copa América Femenina (2010, 2014, 2022 y 2025), donde siempre se topó con el poderío de Brasil.

En esta ocasión, aprovechando la ausencia de la escuadra brasileña clasificada por ser anfitriona del Mundial, las cafeteras asumieron el rol de máximas candidatas sin vacilar.

El torneo sirvió para ratificar a Colombia como la fuerza futbolística más dominante de la región por detrás de las vigentes campeonas continentales. Con autoridad, carácter para remontar en territorio hostil y un juego colectivo brillante, la Selección Femenina demuestra que ya no solo compite para llegar a las finales, sino que ha aprendido a ganarlas.