Senegal se la juega toda ante Irak en un partido de eliminación directa disfrazado de fase de grupos
Los Leones de la Teranga viven una de las fases de grupos más dolorosas de su historia reciente. Con Sadio Mané, Nicolas Jackson y una generación de mediocampistas considerada una de las mejores de África, llegaron a este Mundial con aspiraciones reales de llegar lejos, pero dos derrotas ante Noruega y Francia los dejaron con cero puntos y contra las cuerdas. El técnico Pape Thiaw fue directo antes del partido: pidió una revuelta colectiva a todos los niveles, sabiendo que solo una victoria amplia ante Irak y una combinación favorable en el partido paralelo les puede salvar la vida en el torneo.
El camino es estrecho pero existe. Senegal necesita ganar por al menos tres goles para colocarse en el quinto lugar de la tabla de mejores terceros y rezar por lo que pase en Boston. A favor tienen la calidad individual indiscutible de su plantilla y que enfrenta a una Irak que recibió siete goles en dos partidos y llegó al torneo con muchas limitaciones para este nivel. Kalidou Koulibaly lidera la defensa con experiencia, Ismaila Sarr demostró que puede marcar ante rivales de alto nivel, y Nicolas Jackson tiene la presión de ser el héroe de una nación entera que no puede creer que su generación dorada esté al borde de la eliminación en fase de grupos.
