Haaland vio la goleada desde el banco y su propia profecía se cumplió en Boston
La historia tiene un elemento casi poético: fue el propio Erling Haaland quien, antes del partido, declaró públicamente que pensaba que Francia les iba a ganar y aventuró que los galos podrían llegar a la final del Mundial. El técnico Solbakken escuchó a su estrella, le creyó y tomó la decisión más polémica de la fase de grupos de Noruega: dejar a Haaland, Ødegaard y Sørloth en el banco para preservarlos de cara a los dieciseisavos. La profecía se cumplió punto por punto con un 4-1 que no admite discusión, y Haaland vio desde la tribuna cómo Dembélé hacía exactamente lo que él hubiera querido hacer.
Lo que más duele para el delantero del Manchester City no es la derrota en sí sino la carrera por la Bota de Oro del torneo. Con cuatro goles en dos partidos, Haaland llegó al partido ante Francia empatado con Mbappé en el segundo lugar de la tabla de artilleros, a uno solo de Messi. Una noche de banco cuando el francés jugó 80 minutos puede costarle caro en esa pelea estadística. El noruego llega a los dieciseisavos ante Costa de Marfil con el hambre intacto y con la motivación extra de saber que un torneo extraordinario lo espera si Noruega avanza, pero también con la conciencia de que el tiempo para alcanzar a Messi en la tabla de goleadores se está acortando partido a partido.
